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Publicado el 23 de julio, 2017

Crecimiento, exportación e innovación: desafíos del próximo Gobierno

Socio Fundador y Presidente de INNSPIRAL Iván Vera
Todo Chile no cuenta con más de 4.000 investigadores en ciencia y tecnología. Y acá los centros de investigación se concentran en nuestras universidades, pero ninguna obtiene más de un 5% de su financiamiento abordando problemas industriales.
Iván Vera Socio Fundador y Presidente de INNSPIRAL
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Los desafíos del próximo Gobierno serán muchos, de muy alta complejidad y todos ellos intensivos en capital. Los chilenos hemos elevado nuestras expectativas y nos hemos impacientado. Las principales exigencias estarán en educación, salud, seguridad ciudadana, empleo y pensiones. El desafío social habrá que asumirlo, pues se volvió impostergable. Pero para financiar estos requerimientos sociales el nuevo Gobierno de Chile tendrá que conducir nuevamente nuestra economía a un período de varios años de altas tasas de crecimiento. Para lograr los avances sociales que deseamos necesitaremos un período de al menos ocho a 12 años de “vacas gordas”.

Por más de cuarenta años todos los Gobiernos que ha tenido Chile han sido absolutamente consistentes avanzando en la integración de nuestra economía a los principales y más exigentes mercados mundiales. Chile ha desarrollado una de las economías más abiertas y globalizadas del planeta. Nadie en nuestro país duda de este acuerdo básico (y ojo, que el mismo Estados Unidos está dudando y Gran Bretaña definitivamente retrocedió en el propósito de globalización económica). Nuestro mercado local es pequeño y de menor poder adquisitivo que el de nuestros socios comerciales. En Chile no solo debemos generar condiciones favorables para una mayor actividad empresarial, también debemos generar una mayor, más diversificada y más sofisticada oferta exportable.

Escribo esta columna desde Hamburgo, Alemania. El principal puerto alemán tiene una superficie de 110 kilómetros cuadrados para las operaciones logísticas de cerca del 50% de las exportaciones del país, las cuales totalizan US$ 1.200 billones. Esto es 19 veces las exportaciones de Chile, aunque con una población sólo 4,5 veces mayor. Alemania exporta un 37% de lo que produce y ningún socio comercial le compra más de un 9% de sus exportaciones. Sus mercados de destino están muy diversificados, al igual que su oferta exportable. Ni siquiera la industria alemana más importante, la automotriz, representa más de un 30% del total de los envíos del país, y eso que la variedad y sofisticación del rubro son impresionantes.

Chile, en cambio, concentra un 50% de sus exportaciones en minería, principalmente en un solo producto —cobre— cuyo precio hoy depende muy significativamente de lo que haga o deje de hacer el Gobierno chino: más de un 25% de las exportaciones de cobre chileno tienen a China como destino.

La calidad, sofisticación y diversificación de las exportaciones de Alemania tienen un origen principal en su capacidad de innovación. Las empresas alemanas y los gobiernos nacional y de cada una de las regiones invierten en innovación y tecnología. Siempre explorando. Siempre investigando. Siempre creando una nueva solución de alto valor para sus clientes de EEUU, Francia o Singapur. Esto implica necesariamente que, en su afán de solucionar nuevos problemas de sus clientes, siempre van requiriendo de nuevas tecnologías. Tan sólo un instituto de investigación de Alemania —Fraunhofer Gesellschaft, fundado en 1949 para aportar tecnología y competitividad a las empresas exportadoras— cuenta con 69 centros de estudio distribuidos en 35 ciudades, en los cuales trabajan 24.000 investigadores. Y lo que es muy relevante: un 40% del financiamiento de Fraunhofer proviene de contratos con empresas.

Mientras tanto, todo Chile no cuenta con más de 4.000 investigadores en ciencia y tecnología. Y acá los centros de investigación se concentran en nuestras universidades, pero ninguna tiene más de un 5% de su financiamiento de contratos de investigación tecnológica aplicada a dar solución a problemas industriales.

El próximo Gobierno de Chile encontrará allí un desafío principal para potenciar un crecimiento sustentable de la economía nacional. La gran pregunta es cómo aumentaremos gradual y sistemáticamente la incorporación de nuevas tecnologías en nuevos productos y nuevos procesos de nuestras empresas, para que éstas logren un gradual aumento en su productividad, su rentabilidad, su diversificación y sofisticación de exportaciones, y una cada vez mayor capacidad de crear nuevas soluciones para atender a los cambiantes requerimientos de nuestros socios comerciales de los mercados desarrollados.

La innovación en nuestras empresas es una locomotora que podrá tirar el carro de la tecnología. No solo podrá de esta manera traccionar la investigación tecnológica de nuestros centros de investigación, sino que también podrá ser su principal fuente de financiamiento. Y esto será muy importante para el próximo Gobierno, pues, dadas las inmensas demandas sociales que habrá que financiar con recursos públicos, será muy poco probable que el Estado logre aumentar sustantivamente la inversión para el financiamiento de la investigación tecnológica. En Chile no más del 30% de la investigación tecnológica se financia desde el sector empresarial. En Alemania y otros países con economías sofisticadas y diversificadas, más de un 70% del financiamiento de la investigación tecnológica proviene de las empresas.

Si nuestros próximos tres Gobiernos aplican políticas correctas de crecimiento, exportación e innovación, podríamos lograr que se generen las condiciones para ofrecer a la ciudadanía mejor educación, salud, seguridad ciudadana, empleo y pensiones. La tarea es compleja y de largo plazo, pero el momento es propicio. Los primeros resultados no tardarán en hacerse evidentes.

 

Iván Vera, fundador de INNSPIRAL

@ivanveram

 

 

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

 

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