Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 22 de julio, 2020

Claudio Hohmann: Los aplausos de los diputados

Ingeniero civil, ex ministro de Estado Claudio Hohmann

Cuando las cuentas individuales se abran próximamente para el retiro de fondos, los cotizantes retirarán una parte de lo aportado por ellos, pero también se beneficiarán de la parte que corresponde a los intereses ganados por sus fondos. En ese momento caerán en la cuenta que nunca hubo un robo legalizado que estuviera mermando sus fondos sino que, por el contrario, un marco regulatorio que ha permitido incrementarlos.

Claudio Hohmann Ingeniero civil, ex ministro de Estado

¿YA RECIBES EL PODCAST “DETRÁS DE LA NOTICIA”?

Cada noche el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, cierra la jornada con un comentario en formato de audio enviado por WhatsApp, donde en pocos minutos analiza los hechos que marcaron el día y proyecta escenarios para el futuro próximo.

Sí ya eres parte de la Red Líbero, solicita el podcast escribiendo a red@ellibero.cl

Sí aún no eres parte de la Red Líbero, suscríbete y ayúdanos a seguir creciendo.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

En los últimos años no hubo marcha por las calles de Santiago y otras ciudades del país sin que faltara un cartel que rezaba: “No más al robo legalizado de las AFP”. El mensaje era directo y sin ambajes: si las pensiones que estaban recibiendo los jubilados eran bajas, alguien se estaba robando la plata. Manuel Riesco fue más lejos asegurando que “las AFP funcionan mes a mes como una estafa Ponzi” (escamotéandole el dinero a los viejos, en palabras de una carta suya publicada en El Mercurio). A partir de ahí, la lógica más elemental indicaba que se debía terminar con un sistema que permitía semejante despojo.

¿Cuántos chilenos llegaron a creer este relato? ¿Cuánto permeó en algunas personas que en ausencia de otras razones vieron ahí la causa de las malas pensiones de sus compatriotas más cercanos? Algunos estudios de opinión pública han mostrado que no pocos adquirieron esa convicción, y quizás cuántos de ellos marcharon convencidos más allá de toda duda que sus ahorros eran sistemáticamente birlados por un sistema vil. Es difícil pensar en un relato más corrosivo que este para la confianza en un país. Que Ud. sea obligado a cotizar mensualmente en unas administradoras que se quedarían con una parte sustancial de su ahorro simplemente no tiene nombre. ¿Podría haber una operación financiera, amparada por el Estado, más fraudulenta que esta? A nadie debiera asombrar, entonces, los bajísimos niveles de confianza que ostentan muchas instituciones en Chile, y ni que hablar las AFP.

Pero todo eso se ha venido abajo de un golpe. No era cierto que alguien se estaba robando los ahorros de los cotizantes. Ni más ni menos que una reforma constitucional, actualmente en trámite en el Parlamento, ha venido a reconocer que esos ahorros están intactos, listos para echar mano a ellos en un momento de fuerte apretura económica por el que están pasando la mayoría de los chilenos. Por cierto, no sólo está plenamente disponible lo ahorrado por el cotizante, sino que los intereses ganados por sus ahorros en el tiempo -que pueden duplicar y hasta triplicar lo aportado por él en un lapso suficientemente largo-. ¿O alguien se imagina que se podría llevar a cabo una reforma constitucional cuyo objeto serían unos fondos de pensiones inexistentes (como sería en el caso de una estafa Ponzi) o severamente menguados por el “robo legalizado de las AFP”? Estas suposiciones han sido desvirtuadas con la fuerza del rango constitucional. Ni la más mínima disposición de la reforma en curso se refiere a una posible defraudación de las cuentas individuales.

Cuando las cuentas individuales se abran próximamente para el retiro de fondos, los cotizantes retirarán una parte de lo aportado por ellos, pero también se beneficiarán de la parte que corresponde a los intereses ganados por sus fondos. En ese momento caerán en la cuenta que nunca hubo un robo legalizado que estuviera mermando sus fondos sino que, por el contrario, un marco regulatorio que ha permitido incrementarlos.

Haber señalado una culpa allí donde no la había ha desviado por años la atención y los esfuerzos de los verdaderos problemas de los que adolecen las pensiones en Chile (y no sólo aquí, claro está), el principal de los cuáles es un ahorro crónicamente insuficiente causado por una conjunción de factores. Está muy bien documentado (la Comisión Bravo fue elocuente) que la tasa de cotización es claramente insuficiente para efectos de acumular ahorros que hagan posible una pensión razonable. A esto se suma el aumento de los años de vida, obligando a que el monto acumulado deba financiar una sobrevida cada vez mayor. Contribuyen también, y en forma significativa, las cotizaciones intermitentes (conocidas como lagunas previsionales) y la subcotización (cuando se impone menos que el porcentaje que correspondería retener de la remuneración). Esta lista -y se han propuesto otros perfeccionamientos al sistema de pensiones- ofrece un vasto espacio para la iniciativa y la deliberación política. Pero durante demasiado tiempo buena parte del sistema político se dejó arrastrar por una consigna que paralizó del todo esas urgentes reformas del sistema.

¿Qué sería lo que aplaudía con tanto entusiasmo un grupo de diputados en el hemiciclo una vez aprobada la reforma constitucional en la Cámara de Diputados? Puede darse por seguro que algunos celebraban haberle propinado un golpe decisivo al sistema capitalización individual. Pero, paradojalmente, el retiro de fondos por el que habían votado minutos antes sólo es posible debido a la existencia misma del sistema, cuyas cuentas ellos creyeron por años que eran sistemáticamente saqueadas por sus administradores. En el fondo, sin saberlo, aplaudieron también a las denostadas AFP donde cada peso de los cotizantes se guarda celosamente y gana intereses. De otra forma, si ese infamante cartel de las marchas hubiese tenido algún rastro de verdad, el resquicio de una reforma constitucional para hacer viable el retiro no habría tenido el menor sentido.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿YA RECIBES EL PODCAST “DETRÁS DE LA NOTICIA”?

Cada noche el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, cierra la jornada con un comentario en formato de audio enviado por WhatsApp, donde en pocos minutos analiza los hechos que marcaron el día y proyecta escenarios para el futuro próximo.

Sí ya eres parte de la Red Líbero, solicita el podcast escribiendo a red@ellibero.cl

Sí aún no eres parte de la Red Líbero, suscríbete y ayúdanos a seguir creciendo.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete