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Publicado el 08 de diciembre, 2016

Círculo vicioso en la economía

Lo que estamos viviendo es resultado de reformas irresponsables que lo único que han hecho es reducir el crecimiento económico y generar desempleo.
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De verdad preferiría no tener que escribir sobre las decepcionantes cifras de nuestra economía, que marcaron en octubre una caída de 0,4%, la peor en siete años. Mal, muy mal. Me violenta y enoja solo pensar en esas miles de personas que se levantan en la mañana con la esperanza en el corazón de conseguir un empleo, para volver a la tarde decepcionados y con la angustia de no tener dinero para llevar ese pan a su mesa, o darse cuenta de que se acumulan los vencimientos de los pagos de luz o agua, y también las cuotas del colegio o de la universidad.

Esa narración es la que muchas familias viven día a día, porque nuestras autoridades, indolentes frente a esta realidad, no se preocupan de estimular el crecimiento ni el empleo, dando señales confusas y de poca gobernabilidad al minuto de, incluso, presentar proyectos de ley donde las mayorías son oficialistas.

No son pocas las veces que se ha analizado la gestión de este Gobierno en crecimiento, empleo e inflación, y la realidad es contundente: malos resultados. Pero en mi opinión, lo peor de todo fue la reforma tributaria, por sus alcances nefastos en las decisiones de las empresas y las personas. Se advirtió miles de veces por parte de muchos connotados economistas —varios de ellos conocidas figuras y ex autoridades de la Concertación—  que la reforma estaba mal concebida, incluso en sus objetivos recaudatorios, ya que se dijo que era para financiar la reforma educacional y hasta el día de hoy nadie sabe cuánto costará de verdad esa aventura legislativa, porque la gratuidad es un proyecto que aún está en discusión.

Por esa sola razón, y por los cambios en el sistema tributario de renta atribuida –sin ninguna consideración por los efectos en la caja de una empresa–, lo más probable es que haya que endeudar a las empresas para pagar utilidades atribuidas que no serán retiradas.

¿Cómo puede ser eso? Si hay ingresos por 100 y gastos por 80, las utilidades son 20. La reforma considera que esos 20 son “retirados” por los dueños, sin considerar que hay cero incentivo a la inversión. Y lo que es peor, los 100 de ingreso tampoco son caja, ya que en la gran mayoría de los casos son cuentas por cobrar, o sea, crédito a los clientes, y por lo tanto esa plata no está disponible para llevársela ni para pagar los impuestos que exige la reforma tributaria.

En fin, lo que estamos viviendo es resultado de reformas irresponsables que lo único que han hecho es reducir el crecimiento económico y generar desempleo.

Solo queda “apretar la guata” y esperar que un cambio de gobierno revierta esta mala sensación donde, como dijo un académico de la Universidad de Chile, “las empresas producen menos porque la gente no gasta, y la gente no gasta porque teme perder su empleo”. Clarito, ¿cierto?

 

William Díaz, economista

 

 

FOTO: FELIPE GUARDA/AGENCIAUNO

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