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Publicado el 16 de abril, 2019

César Sandoval: Lealtades y cálculos de una Decisión Cuestionada

Cientista Político César Sandoval

Aunque algunos piensan que el quiebre en la oposición es insalvable, provocando el destierro y aislamiento de la falange, creo que dicha tesis es apresurada.

César Sandoval Cientista Político
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La aprobación de la idea de legislar la modernización tributaria con votos decisivos de los diputados demócratacristianos ha generado serios cuestionamientos y recriminaciones por parte de la oposición. Ellas apuntan a un eventual quiebre dentro de ella y el consecuente aislamiento de la falange en el actual abanico político. Ante ello, propongo una modesta configuración de razones para poder explicar “idealmente” el curso de acción adoptado por la DC, es decir, cuáles son los principios políticos que aceptaron los diputados demócratacristianos teniendo en cuenta sus actuales condiciones de negociación.

Una primera aproximación a la cuestión obedece a razones de representación. No se debe olvidar que los diputados “actúan por” los constituyentes, en consecuencia, deben incorporar en sus acuerdos finales la presencia de identidades, visibilizando intereses o perspectivas compartidas respecto de un determinado sector social. Por ello, sería difícil imaginar que un conglomerado cuya afiliación con los sectores medios es evidente pudiera desconocer la utilidad social que tiene la modernización tributaria en la rebaja de las contribuciones para adultos mayores, el mejoramiento impositivo para PYMES o los mayores recursos que llegarán a regiones. El perímetro de beneficiados era elevado y la DC calibró adecuadamente.

Si apelamos al sello que quiere imprimir el actual presidente de la DC, Fuad Chahín, podríamos inferir que vislumbra como potencialmente beneficioso el desmarque con la izquierda radical (Frente Amplio y el Partido Comunista) así como también con el ala progresista (PS, PPD, PR), ya que lo posiciona como un partido abierto al diálogo y que busca amplios acuerdos, dejando a sus pares de coalición como obstruccionistas obtusos que no están dispuestos a ceder posiciones. Dicha opción es plenamente racional por cuanto la deja en buen pie para futuras negociaciones con el gobierno, retoma el centro político como articulador de consensos y lo prospecta de manera positiva ante un “nicho electoral moderado”, que ha sido descuidado de manera continua.

A estas alturas quizás es sensato incorporar al análisis el elemento de conflicto provocado por la jugada DC al interior de la oposición, ya que la suscripción de un documento acordando “mínimos comunes” hacía presagiar que el bloque actuaría de manera conjunta y coordinada; sin embargo, los cálculos apuntan a privilegiar otros elementos. Aunque algunos piensan que el quiebre en la oposición es insalvable, provocando el destierro y aislamiento de la falange, creo que dicha tesis es apresurada. En primer lugar, la estrategia de apertura es instrumentalmente racional, ya que “corriendo el cerco” hacia el centro aprovecharía una oportunidad de crecimiento natural debido a que el espectro de izquierda se encuentra bien amarrado por progresistas y radicales. En segundo lugar, el mantenimiento del statu quo dentro de la coalición no parece ventajoso ni aceptable; una posible irrelevancia dentro del debate político condenaría a la DC al verdadero aislamiento. Finalmente, como no sabemos el destino final de la modernización tributaria, se necesitará muchas concesiones y acuerdos para destrabar contenidos particulares de la propuesta (especialmente la integración), donde una buena muñeca política podría generar no despreciables réditos para los negociadores y sus objetivos.

Desleal versus dialogante parece ser la disyuntiva valórica; integrador versus aperturista, la estratégica. Como fuere, una opción estrictamente racional tendería a coincidir con la decisión adoptada por la directiva encabezada por Chahín por cuanto, si bien es incorrecto deshonrar acuerdos suscritos previamente (sea por razones normativas o utilitarias), dadas las circunstancias que rodearon la decisión, parece haber buenas razones para pactar con el gobierno.

FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

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