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Publicado el 06 de septiembre, 2017

Cerrando La Moneda por fuera

En estos cuatro años la izquierda nos ha querido hacer creer que un Chile más justo es posible sin crecimiento económico, pero los indicadores han demostrado exactamente lo contrario.

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La salida del equipo económico encabezado por el ministro de Hacienda  Rodrigo Valdés, tras la pugna política desatada luego del rechazo al proyecto minero Dominga, fue la guinda que le faltaba al gobierno de Michelle Bachelet para coronarse como la peor administración desde el retorno a la democracia.

Es también una señal inequívoca de que la Presidenta, a seis meses de abandonar el cargo, tiró la toalla en cuanto a entregar señales que permitan encauzar el rumbo y dinamizar la cada vez más paupérrima situación económica del país. La Mandataria se irá con las botas puestas en su afán de mantener la deriva ideológica que tanto daño le ha provocado a Chile.

Por primera vez en los últimos 27 años, un gobierno tiene en su período tres ministros de Hacienda, lo cual demuestra lo desorientado que está el actual Ejecutivo y su falta de conducción política para manejar los destinos de la nación. Si el rechazo al proyecto Dominga suponía un duro revés para impulsar el crecimiento y promover la inversión en la IV Región, la salida del equipo económico no hizo más que poner la lápida a la idea de lograr una pronta recuperación. La baja en la clasificación de riesgo del país fue un síntoma más de este proceso de descomposición.

Aunque un semestre parece poco tiempo, puede terminar resultando muy largo y costoso, considerando que tenemos al mando del gobierno a una persona que ha dado muestras suficientes de su incapacidad para ejercer el cargo frente a los desafíos que tiene el país por delante. El Ejecutivo de Bachelet no sólo ha pasado la retroexcavadora durante sus cuatro años de gestión, como bien lo graficó en su momento el senador Quintana, sino que además dejará a Chile convertido en un verdadero campo minado, repleto de trabas para transitar hacia el anhelado desarrollo.

Afortunadamente, la última encuesta CEP entregó una luz de esperanza sobre lo que viene. El sondeo muestra que Sebastián Piñera gana hoy en segunda vuelta en todos los posibles escenarios que podría enfrentar con los distintos candidatos de izquierda. Por lo mismo, en estos casi tres meses que quedan de campaña, hay que extremar los esfuerzos por lograr que esa mayoría que quiere un cambio de dirección se exprese de manera contundente en los comicios de noviembre, y eventualmente en un balotaje.

En estos cuatro años la izquierda nos ha querido hacer creer que un Chile más justo es posible sin crecimiento económico, pero los indicadores han demostrado exactamente lo contrario: hoy sin duda es un país de menos oportunidades para sus ciudadanos de lo que lo era hasta el 11 de marzo de 2014. Porque no puede haber un sello social efectivo y eficiente en las políticas públicas cuando no existen los recursos necesarios para financiar los programas que lo sustentan.

Es cierto, atajos puede haber muchos —como gastar más de lo que se recauda, algo que este gobierno ha convertido en regla—, pero a la larga esa farra se termina pagando caro; aunque no la pagan precisamente quienes provocan el despilfarro, sino que el grueso de los chilenos que sustentan al Estado sin recibir mucho a cambio.

Aunque Bachelet y su gobierno dejan La Moneda en medio año más, en la práctica ya cerraron la puerta por fuera. Es de esperar que no la puedan volver a abrir por un largo tiempo.

 

Pablo Terrazas, secretario general de la UDI

 

 

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

 

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