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Publicado el 10 de marzo, 2019

Cecilia Morán: Chilenas atrevidas

Doctorado en Historia Universidad San Sebastián Cecilia Morán

Innumerables son las grandes y valientes mujeres que han luchado y triunfado en sus batallas. Lo sustancial es que no sólo lo han hecho en función los resultados que obtendrían para su género, sino que pensando en el futuro bienestar de todos los chilenos.

Cecilia Morán Doctorado en Historia Universidad San Sebastián
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En Chile, así como en el resto del mundo, ser mujer no es ni ha sido fácil, y las victorias que el género ha obtenido se deben al coraje de muchas de ellas que han quebrado esquemas tradicionales, destacándose en ámbitos previamente acaparados por hombres, tales como la literatura, el deporte y la política, sólo por mencionar algunos.

Respecto a las letras, en el siglo XIX las primeras mujeres escritoras buscaron un espacio en el cual poder expresar sus anhelos, desventuras y opiniones, teniendo en cuenta que carecían de derechos políticos. Incluso en ocasiones lo hicieron bajo seudónimos masculinos, o simplemente de forma anónima. Rosario Orrego, por ejemplo, en los años sesenta colaboró escribiendo en periódicos nacionales, pero recién en 1872 firmó con su nombre real. Por otra parte, no se puede dejar de mencionar el primer periódico creado netamente por mujeres, La Mujer, de 1877, cuya autora fue Lucrecia Undurraga y que –en lo que era una hazaña para la época– incluía los nombres reales de sus redactoras, colaboradoras y lugares en los que residían. Esta publicación, tal como lo señalaba en su subtítulo, trataba temas de Historia, Política, Literatura, Artes y Localidad, todos ellos muy alejados del ideal femenino de la época, que las asociaba al hogar, el cuidado de los hijos y el traspaso y reforzamiento de los valores religiosos.

Ya en el siglo XX, nos encontramos con nuevos casos. Sin olvidar a nuestra Premio Nobel, Gabriela Mistral, menciono a otras que poco a poco deberíamos ir rememorando porque tienen méritos de sobra. Teresa Wilms Montt, quien poseía un talento innato que la llevó a publicar varios libros, también tuvo un pasar tormentoso y terminó optando por el suicidio. En uno de sus poemas exclamaba: “Tú sabes, espejo irónico, que mi vida no es más que una larga agonía, con el raro cortejo de risas carnavalescas”, frase que probablemente refleja muy bien la difícil lucha que le tocó enfrentar como la mujer de espíritu aventurero que fue. María Flora Yáñez, hija del político Eliodoro Yáñez y hermana del también escritor Álvaro Yáñez (más conocido como Juan Emar), corresponde a otra mujer de letras que se atrevió a escribir. Historia de mi vida es uno de los libros en el que nos informa sobre las innumerables dificultades que tuvo que sortear producto de nacer en una familia tradicional y de vivir en una sociedad que no entregaba oportunidades a las mujeres escritoras. Casos similares los constituyen Magdalena Petit, María Luisa Bombal, Marta Brunet y Marcela Paz, entre muchas otras.

Pasando a otra área, en el deporte también encontramos a grandes chilenas destacadas en la primera mitad del siglo XX. Anita Lizana es una de ellas. Obtuvo el título de “Mejor tenista individual del mundo” en 1937, luego de ganar en el abierto de Forest Hill (hoy U.S. Open), jugado en Estados Unidos. Por su parte, Marlene Ahrens es recordada por haber ganado medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Melbourne en 1956, al lanzar la jabalina a 50,38 metros de distancia. No es fácil imaginar lo arduo que debe haber sido para ella desarrollarse en un deporte que se consideraba en ese tiempo “para hombres”.

Margot Duhalde constituye un caso excepcional. Piloto profesional, en la Segunda Guerra Mundial se enroló en las Fuerzas Francesas Libres de Charles de Gaulle. Una vez en Chile, sus tentativas por ejercer su profesión no cesaron y se atrevió a contactar a la entonces Primera Dama, Rosa Markmann, para que le ayudara a conseguir un puesto como jefe de pursera en la Línea Aérea Nacional.

Para finalizar, no queremos dejar de mencionar el campo político, área en la que hasta el día de hoy las mujeres luchan de igual a igual, en las más diversas responsabilidades. Entre las primeras y más conocidas están Elena Caffarena (en la foto), Olga Poblete (en la foto), Adriana Olguín, Inés Enríquez, María de la Cruz y Carmen Lazo, todas ellas y otras tantas, a través de instituciones como el MEMCH, lucharon en el siglo pasado por el reconocimiento de los derechos de las féminas y por lograr que éstas ocuparan espacios en los que pudiesen decidir por ellas mismas.

Innumerables son las grandes y valientes chilenas que han luchado y triunfado en sus batallas. Lo sustancial es que no sólo lo han hecho en función los resultados que obtendrían para su género, sino que pensando en el futuro bienestar de todos los chilenos. ¡Que ser atrevida sea sinónimo de un cambio positivo, siempre!

 

 

 

 

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