Señor Director,

Hace un año hacíamos un llamado a las autoridades a abrir las salas de clases, los colegios, las escuelas. Cuando ya empezaban a tener una rutina, a “ponerse al día” con las materias y las amistades, las vuelven a cerrar. Sin atender las consecuencias en el aprendizaje y la socialización, además del problema doméstico que para muchas familias esta arbitraria decisión puede tener. Es de esperar que esta medida sea efectiva y no tengamos que lamentar un retroceso en la calidad de la educación de nuestros niños y jóvenes.

Luz María Guerrero V.

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