Señor Director,

Señor director:

Lo ocurrido ayer en el clásico universitario por la Copa Chile, sumado a lo que pasó durante el primer concierto de Daddy Yankee, da para analizar muchas cosas ligadas a los dispositivos de seguridad existentes tanto dentro como fuera de los recintos a la hora de organizar eventos deportivos o artísticos. Sin embargo, creo que esto va más allá y tiene parte de su origen desde el momento en que como sociedad se validó no respetar las normas que nos rigen.

Hechos como saltarse el pago del metro por parte de estudiantes, rayar continuamente espacios comunes bajo el concepto de “arte”, los ataques a los restoranes en el barrio Lastarria, los saqueos a locales comerciales y una serie de hechos constitutivos de delito, entre otros, sólo dejan una conclusión: se perdió el respeto a todo, a la autoridad, a las personas, a la sociedad en sí.

Es hora de que el Estado y la sociedad civil trabajen en conjunto para erradicar este tipo de conductas realizadas por delincuentes que no respetan ni siquiera a quien tienen al lado. Basta de culparse entre sí y de los castigos sin público en el caso del fútbol, eso ya no sirve.
El problema ya es de forma y fondo. Si se continúa haciendo vista gorda, lo más probable es que, tomando en consideración los dichos del Presidente de Cruzados, Juan Tagle, el partido se lo entregamos a la delincuencia. Y en este caso, el partido no es el clásico de ayer, sino la paz y el orden social.

Pero lo peor de todo es que aún no sabemos si esta situación llegó a su límite.

Juan Ignacio de la Carrera, periodista.

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