Señor Director,

Existen voces disonantes en el Gobierno, un tira y afloja, respecto a las ventajas y desventajas del TPP11, que involucra a 11 países. Entre sus objetivos se cuenta promover la integración económica, establecer marcos legales predecibles para el comercio, facilitar el comercio regional e incentivar el crecimiento sostenible. El SUBREI indica que las ganancias con el TPP11 son “marginales” ya que Chile tiene acuerdos comerciales con países del bloque. Las miradas críticas al TPP11 no son recientes, y se han ido sopesando las ventajas y desventajas de este instrumento para el país durante los últimos ocho años, tiempo durante el cual se ha buscado que sea ratificado por el Senado en Chile sin éxito a la fecha.

Lo cierto es que Chile cuenta con más de 30 tratados de libre comercio, pero sigue siendo sumamente dependiente de China, nuestro socio comercial más grande, seguido por Estados Unidos. Dicho sea de paso, ninguno de nuestros principales socios es miembro del TPP11. Por lo tanto, participar de acuerdos amplios que contribuyan a impulsar la presencia de Chile en un tratado de integración económica plurilateral con otros Estados miembros en la región de Asia Pacífico, y que otorgue mayor oxígeno frente a la tensión comercial latente entre ambas superpotencias en sus disputas comerciales resultará beneficioso para nuestro país. 

No se puede desconocer que existen complejidades políticas para Chile en esta colisión entre China y Estados Unidos, pero más que inclinarse y tomar posición en favor de uno u otro, con una mirada de política exterior, parece prudente y razonable continuar con un enfoque pragmático. Esto es, independiente de la región y/o punto geográfico, existen tratados y todo un marco legal e institucional que regula materias de comercio e inversión, (sin perjuicio de que puedan ser perfectibles para evitar potenciales distorsiones de mercado), y en eso debiésemos confiar. Lo anterior es coherente además con la política exterior chilena. 

Por lo demás, el comercio internacional ha consensuado un principio, cual es que una economía diversificada es una economía desarrollada. Esto significa buscar la diversificación no solo en productos y servicios, sino que, además, la diversificación de los destinos. El redoble de los esfuerzos para vender los mismos productos a nuevos mercados, nuevos productos a mercados ya existentes, o nuevos productos a nuevos mercados disminuirá nuestra vulnerabilidad país. Cómo indica el premio Nobel (2008) de economía Paul Krugman, es un error entender la competencia entre países cómo entendemos la competencia entre empresas, y el libre comercio es la mejor política que probablemente tengamos.

Al analizarse el TPP11 no debería tenerse una mentalidad “suma cero”, sino más bien abrir opciones para su discusión y ratificación, considerando además el escenario recesivo venidero y lo competitivo a nivel global que ha llegado a ser el Comercio Exterior. Debemos estar conscientes, además, que desde los años que ha estado vigente el TPP11 en los Estados miembros, este ha traccionado positivamente, y Chile podría jugar de la misma forma.

Martín González e Ignacio Norambuena, GS&Co. Abogados y consultores

Deja un comentario

Cancelar la respuesta