Señor Director,

Se habla mucho de la necesidad de mayor participación y poder de la ciudadanía, y la forma en que supuestamente ello sería propiciado por la propuesta de nueva Constitución, como dando a entender que el imperio del individuo crecería de aprobarse la propuesta, y en concomitancia el dominio del Estado cedería. Lamentablemente esto no es así. Además de los enormes costos que deberemos financiar todas las personas (recientemente cuantificados por un grupo de economistas), o la proliferación de cargos públicos que trae consigo la propuesta (lo que obviamente implica más poder estatal), esta niega expresamente que seamos los ciudadanos quienes podamos decidir sobre el dinero que queremos entregar al Estado. En efecto, según lo establece el artículo N° 185, numeral 6 de la propuesta: “No procederá plebiscito y referéndum en materia tributaria”. Así de categórico. En otras palabras, no tenemos decisión real sobre la metida de mano a nuestro bolsillo. Extraña forma esta de entender una mayor soberanía personal.

Félix Berríos Theoduloz, economista

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