Señor Director,

Me parece raro, y a ratos sospechoso, ver a colegas educadoras de párvulos y profesores en general, que quieran aprobar una constitución que elimina el derecho preferente de los padres a elegir la educación de sus hijos. Si bien quienes hemos estado en aula sabemos que cada niña y niño es único y tiene intereses propios, ¿cómo pretendemos desarrollar su mejor versión, si un Estado gigante que no los conoce decidirá por ellos?

Makarena Parra, educadora de párvulos

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