Señor Director,

El 9 de julio de 1797 murió el destacado pensador y político Edmund Burke, británico considerado el padre del conservadurismo. Las ideas de Burke fueron conocidas principalmente por su obra «Reflexiones sobre la Revolución en Francia» donde desmenuza agudamente los errores del pensamiento revolucionario y sus consecuencias en el caso francés, así como en su actividad como miembro del Parlamento inglés.

Dentro de las grandes reflexiones que aporta Burke en su libro, cabe destacar dos: ante todo, la comprensión de la vida política como fenómeno histórico que involucra a los que viven, pero también a los antepasados y a las generaciones futuras. Por ello la comunidad política no es un artificio voluntarista, sino que un conjunto orgánico esencial para el perfeccionamiento humano.

En esa misma dirección, nos recuerda que: «Cuando las antiguas nociones y reglas de vida son eliminadas, la pérdida que ello supone es incalculable». La comunidad política tiene un alma, un conjunto de valores que la animan. El desprecio de esos principios y costumbres daña la convivencia y nos aleja de los bienes humanos básicos. Ante el primitivismo o la refundación, el conservador busca preservar y acrecentar aquello que liga a la persona con la comunidad y con lo que es necesario para su desenvolvimiento.

Las ideas conservadoras, y quienes adherimos a ellas, le debemos mucho a Edmund Burke. Y en tiempo de profunda crisis del proyecto político de derecha en Chile, es de primera necesidad recuperar la lectura y estudio de su obra y pensamiento.

Jaime Tagle D., Fundación ChileSiempre

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