Señor Director,

La empatía, según la RAE, es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. En política, la mayoría de los que entran al ruedo se asumen portadores del sentir ciudadano o del “pueblo”. A partir de aquello crean su relato político y propuestas, deseos de un país mejor, fraterno, diverso, bueno o cualquier otro adjetivo que esté a la moda. 

La situación de nuestro presidente -y de la izquierda en general- no dista mucho de lo descrito, ya que en la actualidad no sólo se asumen portadores de la voz del “pueblo” como el “ente históricamente oprimido por el Estado y por los sectores privilegiados de la sociedad”, sino que también, durante los últimos 20 años, han ampliado su relato de “lucha de clases” incorporando nuevas categorías dialécticas, como, por ejemplo: mujeres contra hombres, minorías sexuales contra heterosexuales, chilenos indígenas contra chilenos no indígenas, inmigrantes e incluso agregaron en su lista al “pueblo tribal afrodescendiente”. Corolario de lo anterior, son las cuotas de género en la Convención Constitucional, los escaños reservados para pueblos indígenas y la excentricidad del denominado “lenguaje inclusivo”. Todas manifestaciones concretas de la vanguardia ideológica de las nuevas izquierdas. 

En términos más concretos, la “lucha de clases” resulta insuficiente para satisfacer la necesaria fragmentación y confrontación social que requieren las izquierdas marxistas. Nuestros trabajadores han logrado un estándar de vida mínimo confortable, ya no les causa mucho sentido el concepto de “lucha de clases”, de manera que las nuevas categorías dialécticas son fundamentales para la izquierda, así como también lo son los nuevos sujetos revolucionarios: indígenas, estudiantes, mujeres, minorías sexuales, etc. 

En este contexto, el ente opresor ya no se reduce sólo a “grupos privilegiados”, entendiéndose por tal a acaudalados empresarios y determinados grupos políticos, sino que, en este mismo momento, usted y yo, como chilenos comunes y corrientes, somos parte del selecto grupo opresor, ¿quiénes se arriesgarán a empatizar con nosotros? 

Evitemos la injustificada balcanización del país. Los invito a empatizar primero con Chile.

Gonzalo Saavedra Eguiluz, Líder Juntos +Libres

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