Señor Director:

La pandemia aceleró un cambio en la forma de trabajar, sin embargo, en muchos casos no ha logrado permear la cultura de la presencialidad. Si existen trabajos que se pueden hacer parcial o totalmente de forma remota ¿Por qué negar esa posibilidad? Cada persona decidirá, acorde a su legítimo proyecto de vida, si lo utiliza o no.

En nuestra opinión, resulta jurídicamente aplicable y vigente la ley N° 21.391 a la alerta sanitaria por Viruela del Mono, interpretación no compartida por todos los sectores, volviéndose fundamental una mirada común sobre esta materia.  

Mientras no tengamos una ley de teletrabajo y flexibilidad laboral para períodos de normalidad, esperamos tenerla muy pronto, necesitamos certezas jurídicas con respecto a los alcances de la alerta sanitaria de la Viruela del Mono. Hacemos un llamado a las autoridades sanitarias y laborales a aclarar públicamente las dudas al respecto, tanto a trabajadores como a empleadores.

En lo humano, la pregunta concreta es: ¿Qué solución le otorgarán a miles de mamás, papás y cuidadores que amanecen pensando lo siguiente? “Si se acaba la alerta sanitaria y me piden volver al trabajo 100% presencial a fines de año, tendré que renunciar. No quiero ni puedo renunciar ¿qué hago? ¿Elijo trabajar para poder financiar las necesidades de mi familia o elijo cuidar para poder atender sus necesidades emocionales y su salud mental? Ojalá nunca se termine ninguna  pandemia y nos lleguen las 7 plagas”

A juicio de muchas, una decisión imposible. A juicio nuestro, una disyuntiva incomprensible para un país que manifiesta querer avanzar en empleo femenino y en la protección de niño(a)s y adolescentes.

Verónica Campino G-H. Fundadora #YoQuieroEstar (YQE); Francisca Ayala; Jacqueline Deuts; Romina Guzmán Marambio; Pedro Espinoza -Equipo #YQE

Deja un comentario

Cancelar la respuesta