Señor Director:
Aún existen economistas, políticos o ciudadanos que creen todavía a estas alturas que el Estado debería realizar la mayor parte de las actividades económicas del país, convirtiéndose este en el principal (y a veces único) productor. Desde la retrospectiva histórica esta tesis no ha funcionado prolijamente: sucedió con el azúcar cuando se crea IANSA en el año 1953 al querer el Estado controlar la actividad agroindustrial; sucedió también con LAN en la década del ’30 al pretender que el sector público impulsara su actividad en el área del transporte aéreo de pasajeros. El cobre es otro claro ejemplo cuando fue activado el proceso de estatizar dicho metal en la década de los ’60 y ’70 para que sólo el Estado realizase la explotación de este, pero nuevamente fue necesaria la ayuda de los privados para resurgir dicha actividad productiva.
Ahora no es una sorpresa que el litio esté bajo este mismo escenario debido a que es el mineral del futuro de turno, y es un material bastante rentable por sus innumerables usos tecnológicos e industriales. En dicho contexto hubo voces de cierto lado de la política chilena que querrían negar cualquier tipo de licitación a los privados con la intención que estos no fuesen partícipes del proceso de explotación del litio.
Pero nuevamente la historia se repite, la Ministra de Minería durante estos días expresó la necesidad de ayuda de los privados para la extracción del litio planteando la expresión «no lo podemos hacer solos», con dicho comentario queda en demostración la necesidad de la protección a la propiedad privada y el fomento que el Estado debe impulsar para que estos sean partícipes de las diversas actividades económicas, ya que de los privados nace la creación, innovación, las nuevas tecnologías, etc.
En otras palabras, mejora nuestra calidad de vida directa e indirectamente y es por ello que cierta parte de la política chilena debe cambiar la receta del quehacer estatal.
Felipe Jara S. – Fundación para el Progreso