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Publicado el 26 de septiembre, 2018

Carolina Minz: Soon-yi Previn y el cuento de la Cenicienta

Ingeniero, especialista en marketing en mercados audiovisuales Carolina Mintz

Durante años, la mujer de Woody Allen mantuvo un velo sobre su persona y las acusaciones hacia su marido. Pero un reciente perfil en una revista norteamericana la muestra fresca e interesante, con opiniones fuertes, muy lejos de una arcilla en manos de Pigmalión.

Carolina Mintz Ingeniero, especialista en marketing en mercados audiovisuales
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Luego de más de 25 años juntos -casados y con 2 hijas de 18 y 19 años- la relación de  Woody Allen y Soon-Yi vuelve a estar en el candelero (¿alguna vez se apagó del todo?). Aún cuando hoy ya casi no quedan temas tabú, la veta incestuosa que tiñe a esta pareja sigue despertando curiosidad y la historia volvió a tomar fuerza con varias declaraciones que se hicieron en los medios durante los últimos meses por personas cercanas a la misma.

 

En el pasado mes de mayo Moses Farrow, hermano menor de Soon-Yi y también adoptado por Mia Farrow, publicó en su blog personal un ensayo donde cuestiona la veracidad de las declaraciones de Dylan Farrow, su hermana, respecto a haber sido molestada sexualmente por Woody Allen luego de que haya salido a la luz el romance entre éste y Soon-Yi . Dylan a la sazón tenía 7 años.

 

A pesar de nunca haber sido probada esta acusación, que en su momento fue hecha por Mia Farrow, le quitó a Woody Allen la tenencia compartida de sus 3 hijos: Moses, Satchel (Ronan) y Dylan, y demonizó para muchos al famoso director de cine. Dylan Farrow en respuesta dijo que su hermano era una persona problematizada.

 

Estas idas y vueltas parecen haber sido disparadas por las declaraciones que Mia Farrow volvió a hacer contra Woody Allen subiéndose al tren en movimiento  del #metoo, donde la fórmula “señor mayor y/o con poder arremete contra señorita indefensa de menos edad y/o menos poder” enardece a la tribuna de sus seguidores. Pero la novedad en esta novela de tintes de tragedia griega mezclada con culebrón barato llegó esta semana con la publicación de una extensa nota sobre Soon-Yi Previn.

 

A medida que uno avanza la lectura de la nota aparece una mujer con opiniones fuertes, hasta casi rígida y espartana, muy lejos de una arcilla en manos de Pigmalión.

 

Durante todos estos años, una de las principales protagonistas de esta historia  mantuvo un velo sobre su persona y sobre todo este asunto como si hiciera gala de la fantasía occidental respecto a la idiosincrasia de la mujer oriental: silenciosa y siempre un paso atrás. Pero parece que se hartó. Este pasado 16 de septiembre salió una nota imperdible en New York Magazine. Un perfil sobre Soon-Yi Previn escrito por Daphne Merkin (amiga personal de Woody Allen desde hace varias décadas). El artículo es el resultado de varias entrevistas que tuvieron lugar durante varios meses, y que comenzaron en el mes de junio de este año. Y es una joyita.

 

La voz de Soon-Yi resulta fresca e interesante y no responde a una personalidad difusa, escondida detrás de un talentoso hombre. A medida que uno avanza la lectura de la nota aparece una mujer con opiniones fuertes, hasta casi rígida y espartana, muy lejos de una arcilla en manos de Pigmalión; idea que, dado su silencio, la diferencia de edad, los antecedentes de su vida –nació en Vietnam, escapó de su hogar a los 5 años y luego vivió en un orfanato hasta ser adoptada por Mia Farrow a los 7- había tomado el imaginario colectivo para algunos que empatizaron con ella. Para otros no obstante siempre fue una Lolita envalentonada y malagradecida con su salvadora.

 

¿Víctima o victimaria? Probablemente ambas. Y ninguna.

 

Víctima porque si algo queda claro es que esta chica no la pasó muy bien. Los recuerdos que trae de su infancia son, como mínimo, tristes. Algo poderosamente llamativo es la incapacidad de recordar un solo momento de felicidad, alegría o amor entre ella y Mia Farrow. Cuando la escritora de la nota insiste sobre este tema ella reitera que no, no tiene nada bueno para decir. Su madre adoptiva parece la madrastra en pinta del cuento de Cenicienta, llegando casi a la caricatura.

 

Nada hay que devele los comienzos turbulentos de esta pareja ni que dé el mínimo indicio de veracidad respecto a las acusaciones contra Woody Allen.

 

Respecto a cómo se gestó la relación con Woody Allen, Soon-Yi cuenta que su interés por él comenzó porque él demostró interés por ella, sentimiento al cual declara no estaba acostumbrada. A su vez la relación ambigua que tenía con su madre, si bien no parece haber sido el disparador, tampoco fue freno para dar rienda suelta al romance.

 

Victimaria porque nadie, ni siquiera ella misma, aunque solapadamente lo intente, puede pasar por alto lo impropio de la relación. Es interesante cómo aduce que no busca justificarse, pero en sus recortes a la hora de elegir qué contar sobre su infancia y adolescencia se cuela el inequívoco mensaje de que “con una madre como la que tuve, mi desliz no fue para tanto”.

 

Y finalmente ninguna: ni víctima ni victimaria. Aunque quede la sospecha de si realmente Mia Farrow fue solamente semejante monstruo, pierde importancia a medida que avanza la nota. En ésta vemos aparecer la historia de una mujer que logró rearmarse y parece feliz luego de estar hace 25 años con el mismo hombre. Su rutina incluye compartir tiempo con su marido y sus hijas, hacer deporte, llevar una vida cultural interesante y ver amigos. En fin, nada que devele los comienzos turbulentos de esta pareja ni que dé el mínimo indicio de veracidad respecto a las acusaciones contra Woody Allen. Acusaciones que no se justifican de ninguna manera y en ninguna circunstancia si no responden a la absoluta verdad, ya que no existe despecho posible que habilite mancillar así la reputación de una persona.

 

Es inevitable preguntarse si los villanos de esta historia finalmente no resultaron ser los héroes y vice-versa. Al terminar de leer el perfil sobre Soon-Yi Previn uno se queda con la sensación que, de alguna retorcida y exótica manera, ha triunfado el amor.

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