Casi 100 días después del fracaso de la Convención Constitucional, tenemos un acuerdo por una nueva y buena Constitución, como nos comprometimos en la campaña del Rechazo. Un primer paso, pues todavía debe pasar por el Congreso Nacional y sortear importantes desafíos.

¿Es un buen acuerdo y distinto al anterior? Me parece que sí. ¿Asegura esto el éxito del proceso? No necesariamente.

Creo que es un buen acuerdo para la centroderecha, izquierda democrática y movimientos ciudadanos que estuvieron por el Rechazo y obtuvieron el 62% de apoyo ciudadano, por las razones que paso a exponer.

Se establecen 12 bordes que deberá contener el proyecto constitucional, que incluyen principios relevantes que no se respetaron en la propuesta rechazada, entre los que están:

a. Estado unitario y descentralizado, nación única en indivisible.

b. Respeto a los derechos fundamentales y condena del terrorismo, en cualquiera de sus formas.

c. Estado social y democrático de derecho, cuya finalidad es el bien común; reconoce derechos y libertades fundamentales y que promueve el desarrollo progresivo de los derechos sociales, con sujeción al principio de responsabilidad fiscal; y a través de instituciones estatales y privadas.

d. Tres poderes del Estado separados e independientes, con Congreso bicameral.

e. Órganos autónomos consagrados: Banco Central, justicia electoral, Ministerio Público y Contraloría General de la República.

f. Derechos y libertades fundamentales garantizados: derecho a la vida; la igualdad ante la ley; el derecho de propiedad; libertad de conciencia y de culto; interés superior del niño; libertad de enseñanza y deber preferente de las familias de escoger la educación de sus hijos; entre otros.

g. Se debe consagrar constitucionalmente la existencia de las Fuerzas Armadas; y las Fuerzas de Orden y Seguridad, con mención expresa de Carabineros de Chile y Policía de Investigaciones.

Adicionalmente, se crea un árbitro para el cumplimiento de estos bordes (Comité Técnico de Admisibilidad), que no tenía el proceso anterior; el Reglamento no será dado por el mismo Consejo Constitucional y se establece quórum de 3/5, para asegurar el diálogo; no comienza con una hoja en blanco sino que con una propuesta presentada por la Comisión Experta, que también debe ser aprobada por 3/5.

Con respecto al sistema de elección, es más favorable que cualquier otro para el sector: circunscripciones como las senatoriales; voto obligatorio; sin listas de independientes; sin escaños reservados desproporcionados, sino listas con electos de acuerdo a los votos efectivamente obtenidos, y disminución drástica del número de convencionales.

Finalmente, el tiempo de funcionamiento es más acotado e implica muchísimo menos gasto para el Estado.

Sin embargo, esto no está listo. Falta mucho para asegurar el éxito del proceso, es decir, una nueva y buena Constitución, aprobada y valorada por amplísimas mayorías.

Para que eso pase es necesario que este acuerdo sea aprobado por el Congreso; que tengamos buenos candidatos y que estos resulten electos; que los expertos lo sean en la teoría, pero también en la práctica y que todos los anteriores pongan por delante lo que es mejor para el país y las necesidades de las personas en el centro, con sentido de realidad práctica y conciencia de que para garantizar derechos y prestaciones sociales hay que generar inversión, crecimiento y empleo. Por tanto, es un buen primer paso, pero queda mucho por delante.

La buena noticia es que al parecer tenemos un grupo de políticos dispuestos a volver a la política de los acuerdos que tanto bien hizo al país. Esperamos que ahora estén dispuestos a avanzar también en los acuerdos que realmente importan a las personas: seguridad, migración, salud, vivienda, pensiones, entre otros.

Y hay cosas que no debemos perder nunca de vista: que ninguna Constitución es una varita mágica que cambia en forma automática la realidad de las personas y que los impulsores del proyecto refundacional identitario fracasado el pasado el 4 de septiembre, van a seguir activamente buscando sus fines, por lo que debemos estar alertas siempre para combatirlos, más aun considerando que actualmente están en el Gobierno.

*Carol Bown es abogada y exconvencional

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