Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 23 de mayo, 2020

Carlos Cuadrado: La verdadera amenaza

La realidad y el sentido común nos indican que Chile, en las mermadas condiciones que quedará luego de la pandemia, no resiste una nueva crisis derivada de la violencia. Por lo mismo, teniendo claro que la prioridad del país hoy es enfrentar la pandemia, no debemos descuidar la mayor amenaza que tenemos por delante: el PC y la izquierda extrema, que no descansarán hasta encontrar la oportunidad para asestarle un golpe letal al gobierno y destruir la democracia.

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Los esfuerzos de las autoridades y la mayoría de los chilenos están enfocados hoy en controlar el Covid-19. Es imperioso que así sea, ya que del manejo de la pandemia dependerá en gran medida la magnitud del impacto económico y social que tendremos que enfrentar los próximos meses. La situación es crítica, considerando que parte importante de la economía está frenada y las proyecciones de los especialistas ya advierten un enorme shock en materia de crecimiento y empleo.

Se cierne así sobre el país una ingente amenaza si es que no somos capaces de enfrentar unidos y comprometidos este escenario adverso. Para muchas familias no es fácil acatar las medidas de confinamiento cuando el sustento depende de su capacidad diaria de generar ingresos. La ayuda estatal para los sectores más desfavorecidos y para las empresas ha sido significativa en recursos, pero probablemente no sea suficiente para resolver las crecientes necesidades que están teniendo distintos sectores para sortear la crisis.

Esta pandemia nos está mostrando con nitidez dos aspectos basales del país que hemos construido desde el retorno a la democracia. Primero, los sustanciales avances que ha tenido Chile en materia de progreso humano y desarrollo material en las últimas décadas, dejando en evidencia cuán importante han sido esos logros que ahora vemos amenazados, y demostrando la falta de honestidad de los sectores que, por razones ideológicas, se niegan a reconocerlos. Segundo, que pese a lo mucho que se ha progresado, hay deficiencias significativas aún sin resolver y que mantienen en la precariedad a una parte importante de la población, especialmente a aquellos que viven de la economía informal. Personas que no tienen ninguna capacidad para capear una emergencia de esta magnitud por sus propios medios.

Ya se plantea que en los próximos meses tendremos cifras de desempleo de dos dígitos y una economía en recesión, lo cual es un caldo de cultivo perfecto para la verdadera amenaza que tiene el país y que se expresó con suma violencia desde el 18 octubre pasado. Se trata de una amenaza latente, que quedó en paréntesis con la llegada del Covid-19, pero que continúa presente, con grupos que están esperando el momento preciso para continuar con su asonada derogante y antidemocrática, donde el Partido Comunista ha tenido un rol central. Algo de eso se observó el lunes pasado en la comuna de El Bosque con grupos de personas que, desafiando la cuarentena impuesta por la autoridad sanitaria, salió a la calle a protestar de forma violenta, aduciendo que lo hacían porque no tenían para comer. Lo que parecía una protesta espontánea, en rigor correspondió a una acción concertada, como quedó demostrado en videos que circularon en redes sociales, y de los que dio cuenta una nota de prensa publicada por El Líbero, en la que queda registrada la activa participación de un dirigente ligado al PC en los incidentes de ese día. Como tampoco es espontáneo que esa misma noche se haya proyectado sobre el edificio de Telefónica la palabra “Hambre”. El objetivo de los agitadores es muy claro, al igual que los vínculos del Partido Comunista en estas acciones.

Cuesta comprender que estos personajes, que tuvieron un rol central en el estallido de violencia de hace algunos meses, puedan seguir circulando y promoviendo el ataque a la institucionalidad y al estado de derecho, incluso en momentos donde está en riesgo la vida y salud de miles de chilenos. Así como tampoco se puede continuar aceptando que el PC, desde la privilegiada posición que le otorga el sistema democrático chileno, se aproveche del complejo momento que vive el país para atizar el drama social y la polarización.

La realidad y el sentido común nos indican que Chile, en las mermadas condiciones que quedará luego de la pandemia, no resiste una nueva crisis derivada de la violencia. Por lo mismo, teniendo claro que la prioridad del país hoy es enfrentar la pandemia, no debemos descuidar la mayor amenaza que tenemos por delante: el PC y la izquierda extrema, que no descansarán hasta encontrar la oportunidad para asestarle un golpe letal al gobierno y destruir la democracia.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar: