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Publicado el 23 de septiembre, 2018

Carlos Barría: De prisioneros a inmigrantes

Ingeniero civil Carlos Barría

Tanto Puchuncaví como Quintero fueron declaradas zonas saturadas de contaminación atmosférica hace 25 años, pero la zona siguió sacrificándose a pesar de las exigencias normativas, los mayores estándares ambientales, los planes de descontaminación y los millones de dólares en inversiones de mitigación que se fueron ejecutando.

Carlos Barría Ingeniero civil

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En 1986 Los Prisioneros lanzaron su segundo disco, Pateando Piedras, encabezado por el tema Muevan las industrias, trayendo la influencia del new wave a su estilo. Hoy día las industrias en Quintero, Ventanas y Puchuncaví continúan moviéndose y afectando la calidad de vida y salud de su población, quienes podrían transformarse en los primeros chilenos en emigrar fuera de una zona de sacrificio ambiental para dejar de ser prisioneros de la contaminación.

 

Hace 60 años, el directorio de la Empresa Nacional de Fundiciones aprobó la construcción de la Fundición Central de Cobre en Las Ventanas, comuna de Quintero, terminando así una dura disputa política y social entre quienes deseaban que el progreso que traería la futura planta se localizara en sus propias zonas como Los Vilos, Papudo u otras alternativas. Desde esa fecha el área se fue transformando en un sumidero de industrias,  incluyendo termoeléctricas, refinerías, cementeras, plantas químicas, entre otras. Se abría así un atractivo polo de oportunidades laborales y de desarrollo para personas de todo el país.

 

Ya en agosto de 1974 El Mercurio de Valparaíso publicaba una nota al respecto: con el título “La polución, grave problema”, indicaba cómo la contaminación afectaba la salud de los habitantes, la agricultura y la ganadería de la zona de Puchuncaví debido a una deficiencia en la chimenea de la Fundición Ventanas. Con este suceso, se dio inicio a un extenso historial de episodios de afectación ambiental por emisiones de contaminantes a la atmósfera, derrames de combustibles, nubes tóxicas, etc. en cuyos orígenes han participado probablemente un número importante de las industrias.

 

Desplazar a las familias que más sufren los efectos de la contaminación, ofreciendo mejorar su entorno y nuevas oportunidades puede resultar en una política pública de gran beneficio social.

 

Tanto Puchuncaví como Quintero fueron declaradas zonas saturadas de contaminación atmosférica hace 25 años, pero la zona siguió sacrificándose a pesar de las exigencias normativas, los mayores estándares ambientales, los planes de descontaminación y los millones de dólares en inversiones de mitigación que se fueron ejecutando. Hoy, la enorme carga ambiental y los efectos en la salud de sus habitantes son evidentes, provocando un conflicto político y social sin retorno.

 

El problema ambiental en esta zona de la Quinta Región se transformó en un dilema ético que exige acciones múltiples y permanentes. Además de elevar los estándares ambientales y mejorar la supervisión, se debe evaluar el desplazamiento de la población o su migración ambiental, medidas que ya se han tomado tanto por desastres ambientales como por degradación ambiental de áreas geográficas en otros lugares del mundo. Desplazar a las familias que más sufren los efectos de la contaminación, ofreciendo mejorar su entorno y nuevas oportunidades puede resultar en una política pública de gran beneficio social.

 

Mejorar la calidad de vida de todos los chilenos es una meta que el actual gobierno se planteó con profundidad y dedicación, en particular, para aquellos más vulnerables. Sin duda que los prisioneros de la contaminación de esta zona costera merecen ayuda para emigrar si lo desean. Sólo así dejarán atrás el sacrificio, recuperarán los beneficios del desarrollo, y volverán a creer que las industrias son una buena noticia para todos y sin excepciones.

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO

 

 

 

 

 

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