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Publicado el 04 de septiembre, 2017

¿Capital filantrópico de compradores o de constructores?

Fundadora de Empatthy, conductora del podcast "Empatía que Impacta" Rosa Madera
Mediante “el capital filantrópico” se efectúa una donación con efectos duraderos pagando un precio concreto. Permite participar de por vida en los beneficios sociales que se van obteniendo con el trabajo constante.
Rosa Madera Fundadora de Empatthy, conductora del podcast "Empatía que Impacta"
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Para crear una organización, ya sea con o sin ánimo de lucro, hace falta dinero. El capital filantrópico cumple el mismo papel en las organizaciones no lucrativas que el capital de inversión en las empresas.

Otorgar donaciones de una forma cuidadosamente estructurada contribuye a cubrir los gastos de una organización mientras esta aprende a ser convincente. Por convincente me refiero a que: 1) donantes, clientes y contratistas públicos “compran” los servicios de esa organización de forma repetida, y 2) el dinero procedente de dichas compras cubre realmente los costes del producto o servicio que se ofrece a cambio, que, en el caso de las organizaciones sin ánimo de lucro, es el bien social. Por ello, la transparencia es vital.

Se habla, en el mundo de la filantropía y de la inversión social, de los constructores versus compradores, de qué son y qué diferencias tienen. Los “constructores” son filántropos que respaldan a las organizaciones en su camino hacia la solidez y la creación de un modelo de negocio próspero, capaz de generar el capital necesario para desarrollar sus programas. Estos fondos/aportes de los “constructores” facilitan que una organización no lucrativa alcance una escala  donde pueda sacar adelante su trabajo gracias a los ingresos procedentes de donantes, beneficiarios, etc. Los “constructores”, por tanto, financian los errores, además de los cambios de estrategia por los que debe pasar toda organización. Los “compradores”, en cambio, preguntan a estas organizaciones: “¿Has llevado a cabo el programa por el que pagué o no?” “¿Qué has logrado?”. Son más cortoplacistas y quieren ver retornos sociales de forma rápida, y son más exigentes.

En  el caso de los  “constructores”, la organización es responsable de que el proyecto alcance un modelo de negocio viable; no responde ante cada aportante individualmente. En el caso de los compradores, responden ante cada uno.

Mediante “el capital filantrópico” se efectúa una donación con efectos duraderos pagando un precio concreto. Si financiamos el presupuesto operativo de una organización, al año siguiente se habrá acabado. Por el contrario, suscribir capital filantrópico te permite una participación de por vida en los beneficios sociales que se van obteniendo con el trabajo de forma constante. No tienes la “propiedad” en sí, sino el llamado “derecho a presumir” (bragging rights).

Además, la organización no lucrativa obtiene un capital limitado, sólo el que necesita para conseguir cambiar su modelo de negocio. Los donantes saben qué porcentaje de estos fondos han aportado y no les preocupa estar generando cierta dependencia con sus ayudas. Con el tiempo, los ingresos del modelo de negocio de estas organizaciones aumentarán y disminuirá la necesidad de capital para impulsar el crecimiento.

Todos estos donantes financian un solo objetivo, por consiguiente, también evitamos el “síndrome copernicano” que acosa a muchas organizaciones sin ánimo de lucro. Con demasiada frecuencia, estas giran en torno a un donante y luego en torno otro, intentando complacer a unos y otros cuando lo que deben hacer los donantes es recordar que la consecución de su misión debe de ser el centro del universo para estas organizaciones.

En algunas causas más conocidas habrá unos cuantos constructores que aporten grandes sumas de dinero, de manera que no quedará mucho espacio para los pequeños contribuyentes. Dicho esto, sí se puede aportar capital a una organización en una primera fase de desarrollo con este enfoque, recordando que, de acuerdo con este esquema, una organización no lucrativa rinde cuentas a su propio plan, no a cada uno de los donantes individualmente.

El tipo de organización sin ánimo lucro candidata ideal para recibir capital filantrópico es cualquier organización que aspire a alcanzar un modelo de negocio convincente o dar un cambio radical en cuanto al impacto.

 

Rosa Madera Núñez, experta en filantropía estratégica, fundadora de Empatthy

 

 

 

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