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Publicado el 29 de enero, 2019

Camilo Cammas: ¿A quién busca favorecer la nueva ley de adopción?

Abogado, analista legislativo Camilo Cammás Brangier

Velar por lo que es mejor para los niños no es discriminación. Es simplemente comprender que no se debe emplear a los niños como conejillos de indias al servicio de una agenda política, ni tampoco deben estar para satisfacer los intereses y/o carencias de una minoría organizada como grupo de presión. 

Camilo Cammás Brangier Abogado, analista legislativo
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El pasado miércoles 23 de enero, la Comisión de Familia y del Adulto Mayor de la Cámara de Diputados despachó para su votación en sala, el proyecto de ley de Reforma Integral al Sistema de Adopción en Chile, el cual, sin ser explícito, permite la adopción y crianza de niños por parejas del mismo sexo.

Frente al riesgo de ser impopulares, muchos ven esto como avance cultural. Sin embargo, resulta imperativo señalar que la adopción existe para acoger a un niño y darle un entorno lo más adecuado posible a su desarrollo, intentando replicar el ámbito afectivo y vincular que ha perdido o del cual se ha visto privado, es decir, un padre y una madre. No existe tal cosa como el “derecho a adoptar”, pues siempre debe primar el interés superior del adoptado. En efecto, adoptar un niño trae una satisfacción legítima a los adoptantes. Sin embargo, ésta no es la finalidad última de la adopción, sino que su objetivo esencial es el de brindar al menor un bienestar material y afectivo que le permita desarrollarse plenamente tanto física como psicológicamente. Vale decir, los intereses de los adoptantes siempre deben estar subordinados a los del niño y, por ende, mal podrían los menores ser disputados como una suerte de trofeos de un grupo de presión.

Numerosos estudios avalan los perjudiciales efectos que se producen en los niños al ser adoptados por parejas del mismo sexo. Uno de los más completos es el Informe Rekers, el cual logró frenar la adopción por parejas homosexuales en el estado de Florida (EE.UU.). Este estudio pone de manifiesto que la estructura, estilo de vida e inestabilidad de las relaciones entre parejas del mismo sexo privan a los niños de los efectos positivos que sólo están presentes en las familias heterosexuales, donde por naturaleza se tiende mayoritariamente a la permanencia y estabilidad. Asimismo el estudio señala que niños adoptados por parejas del mismo sexo tienen riesgo de padecer un alto nivel de estrés, así como depresión, ansiedad, abuso de drogas, alteraciones de conducta, problemas emocionales y, en consecuencia, un deterioro en su calidad de vida.
Otro estudio, del profesor Mark Regnerus (Universidad de Texas), publicado por la Social Science Research, destaca la insuficiencia de estudios más antiguos (especialmente del de la American Psychological Association – APA) sobre los cuales se apoya el Lobby LGBT para exigir derecho a la adopción para las parejas homosexuales. En efecto, dice que “La pretensión empírica, según la cual no existiría ninguna diferencia importante (entre paternidad homosexual y heterosexual) debe desaparecer”. La investigación consistió de un análisis de alrededor de 3.000 adultos procedentes de un total de ocho estructuras familiares diferentes y de la evaluación de 40 criterios sociales y emocionales llegando a conclusiones muy similares, es decir, que aquellos niños que crecen en familias compuestas por un padre y una madre tienen una mejor salud física y psicológica, disminuyendo los riesgos de exponerse a los efectos indicados por Rekers en el párrafo anterior.

Similares conclusiones obtiene un trabajo elaborado por el Departamento de Sociología de la Universidad Católica de América: “Problemas Emocionales entre Niños con Padres del Mismo Sexo: Diferencia por Definición”. En éste se reitera la falsedad de aquellos estudios que concluyen que los niños que crecen adoptados por una pareja homoparental lo hacen tan bien o incluso mejor que en una familia compuesta por un padre y una madre.

Quienes defienden la adopción por parejas homosexuales intentan desacreditar estos y otros estudios, recurriendo a diferentes argucias y al hecho de existir estudios, de discutible credibilidad, que indican lo contrario. Para asegurar la protección del derecho de los menores susceptibles de ser adoptados, las parejas heterosexuales deben pasar por un riguroso examen para saber si cumplen con los requisitos necesarios para establecer si son aptos para dar al adoptado las condiciones necesarias para su sano desarrollo. Velar por lo que es mejor para los niños no es discriminación. Es simplemente comprender que no se debe emplear a los niños como conejillos de indias al servicio de una agenda política, ni tampoco deben estar para satisfacer los intereses y/o carencias de una minoría organizada como grupo de presión.

El menor tiene derecho a ser adoptado por su dignidad como niño.

 

FOTO:RAFAEL MARTINEZ/AGENCIAUNO

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