Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 27 de octubre, 2015

Atentado en Lautaro

Mientras algunos celebran logros y avances inexistentes, otros vemos que la situación va cada día peor y sin soluciones de fondo para quienes se ven afectados por esta violencia constante.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Tras el último atentado en Lautaro, a la empresa contratista Corte Alto, 55 personas quedaron sin trabajo. Sus dueños, emprendedores como muchos en el país, no son una gran empresa forestal ni tampoco latifundistas o terratenientes, como suelen caricaturizarlo los violentistas y sus defensores. Simplemente son gente de esfuerzo, cuyo sacrificio y perseverancia se diluyen rápidamente mientras aprenden a conocer la falta de apoyo de las autoridades de turno.

Éste ha sido otro ataque incendiario más de los ocurridos durante octubre y de los muchos de este año y los anteriores. Ya es, lamentablemente, parte de la crónica habitual desde Arauco al sur. Mientras algunos celebran logros y avances inexistentes, otros vemos que la situación va cada día peor y sin soluciones de fondo para quienes se ven afectados por esta violencia constante.

¿Tenemos que seguir de brazos cruzados? ¿Cuándo las autoridades se atreverán a frenar definitivamente todo esto? El panorama es desalentador, y cuando el gobierno y la ciudadanía en general entiendan que estamos ante un problema transversal, en donde la violencia proveniente desde cualquier sector debe ser rechazada sin miramientos, recién ahí se estarán dando señales auspiciosas que nos animen a creer que hay genuinas intenciones de solucionar el problema.

Hay muchos que no están dimensionando, ni menos aún asumiendo, lo que sucede en el sur. Es momento de que la CUT, la OIT y el Ministerio del Trabajo entiendan que en cada ataque incendiario se ven perjudicados trabajadores que luego quedan desempleados y con miedo; es hora de que el Ministerio de Economía entienda que tras cada atentado hay un emprendedor que aporta con empleos e impuestos; es minuto de que las autoridades de turismo entiendan que la violencia está aquejando a una región fecunda para dicha actividad.

Es por tal motivo que ya, sin más dilaciones ni excusas, es momento de que el Estado realmente garantice seguridad e igualdad ante ley; ya es hora de que el gobierno y la justicia hagan bien su trabajo, erradiquen la violencia y condenen, sin privilegios ni pretextos, a los autores de estos delitos; es minuto ya de asentar que la CAM (Coordinadora Arauco-Malleco) sí existe, que sí tiene líderes y mandos y distintos brazos que actúan en determinados sectores del sur de Chile y que es y será una organización terrorista; es tiempo ya de señalar que el abigeato y el robo de madera y de armas tienen como propósito financiar y permitir la actuación de los grupos radicalizados; es momento ya de asimilar que no importa cuántas tierras compre la CONADI, porque lo único que se ha conseguido es que el problema aumente y se profundice. Porque cuando todo lo anterior se entienda, recién ahí La Araucanía y el resto de las zonas afectadas por la violencia podrán ser prósperas y permitirán el desarrollo de sus habitantes. De todos y cada uno de ellos, indistintamente de su origen o cultura.

 

Alejandro Martini I., Movimiento Paz en La Araucanía.

 

 

FOTO: DAVID CORTES SEREY/AGENCIAUNO.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: