Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 30 de julio, 2017

Aritmética o álgebra, la difícil operación electoral

Ex diplomático y gestor cultural Enrique Subercaseaux
Habida cuenta de que las prioridades de la gente son trabajo, educación, seguridad y salud, la derecha debería tener más posibilidades. Siempre que logre multiplicar su mensaje para balancear la información que viene del otro lado.
Enrique Subercaseaux Ex diplomático y gestor cultural
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Chile enfrenta sus próximas elecciones presidenciales con un nuevo sistema electoral. No sólo se trata del voto voluntario (factor que dificulta pronósticos y encuestas), sino también de un nuevo distritaje en un sistema proporcional distinto al binominal que conocimos por muchos años.

La aritmética nos enfrentan a las cuatro operaciones: Se suman votos, se restan de los oponentes, se multiplican en el caso de coaliciones y sub-pactos, y se dividen en caso de sub-pactos dentro de los conglomerados políticos existentes. El álgebra es más compleja, ya que se mezclan números y letras, estructurando fórmulas que pueden llegar a ser muy complicadas. Estas pueden usarse para probar virtualmente cualquier cosa: ello no provee certeza alguna de los resultados finales.

Así las cosas, las elecciones se enfrentan entre dos sectores. Uno de los cuales, la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, tiene más posibilidades matemáticas de ganar, por el simple hecho de llevar más candidatos presidenciales, que serán capaces de movilizar votos  detrás de cada uno de sus cuatro (o cinco o seis) candidatos. Cada uno de ellos podrá sumar en escenario de segunda vuelta. Pero, simultáneamente, cada uno sumará votos por apoyar a algunos de los candidatos al Parlamento. Recordemos que estos se eligen definitivamente en primera vuelta.

Al mismo tiempo, más candidatos significan una más amplia sumatoria de apariciones en la prensa escrita, televisión y radios.  Todos remando, más o menos, hacia un mismo lado.  Ya sabemos que, al término del día, o al borde de los plazos, siempre surgen pactos instrumentales. Independientemente de los matices programáticos (en realidad estos también son una nebulosa, ya que se van mutando las posiciones y declaraciones día a día), los candidatos poseen en su globalidad una mayor exposición mediática, que en estos tiempos de bajas disponibilidades presupuestarias constituye una herramienta valiosa y casi esencial de propaganda.

Esto último fue de particular importancia para los candidatos del Frente Amplio en las pasadas elecciones primarias, en donde gozaron de una gran cobertura de prensa por parte de los principales diarios y emisoras del país. De esta manera, se pudo constatar los acuerdos y desacuerdos al interior  del grupo; pero, así y todo visibilizándolos más allá de la pertinencia practica de sus propuestas.

Por la centroderecha van al 19 de noviembre dos candidatos (o tres, si se considera en el sector a Parisi). La presencia mediática Sebastián Piñera y José Antonio Kast es muy disímil. Por lo tanto, en estos momentos se ve difícil una potenciación mutua de ambas candidaturas. En lo global, ambas persiguen programas similares, con matices en lo valórico y en la mirada interpretativa de nuestro pasado.

Sin embargo, por una consideración matemática, dos por un lado, y cuatro o más por el otro, en una elección estrecha deberían lograr, en segunda vuelta, un resultado aritmético favorable al conjunto con más participantes. Además de sumar más en la instancia parlamentaria. Esto, recogiendo el análisis generalizado de que esta será una elección de resultado estrecho.

La estrategia lógica, y ganadora, sería potenciar a ambos candidatos de derecha y centroderecha para poder multiplicar el poder e intensidad del mensaje político a través de diarios, radios y televisión. Claramente estos serán mucho más gravitantes en este proceso que la propaganda callejera. Simultáneamente, se ve necesario intensificar el discurso convocante. Hay una gran reserva de votantes que se abstienen (se calcula para las presidenciales una participación de un 50-55%). Y será solamente a través del discurso de los candidatos, más inclusivo y más novedoso, que se logrará una mayor participación, que es una de las maneras más seguras de mejorar la aritmética electoral.

Se enfrentan dos visiones contrastadas. Habida cuenta de que las prioridades de la gente son trabajo (más y mejor), educación (en el sentido inverso de lo que se ha hecho bajo el período actual), seguridad y salud (con problemas cada vez más agudos en la gestión pública), la propuesta de la centroderecha y derecha debería tener mejores posibilidades. Siempre que se logre multiplicar su mensaje para balancear la información que viene del otro lado, que más bien responde al axioma “marear la perdiz”, que a una solución apegada a las reales posibilidades y prácticas.

En una campaña para correr una campaña pareja y equitativa, es condición esencial que ambos campos sean percibidos por los votantes como simétricos. Cualquiera asimetría en el flujo de información le da ventaja a un bando, como ocurrió en Primarias con el Frente Amplio por la ausencia de la Nueva Mayoría. Las fronteras de ambos sectores difícilmente van a mutar, por mucho que algunos personeros se empeñen en que la DC. cambie de bando. Y esto por una razón muy sencilla, la motivación de la presente carrera política es, para algunos, preservar posiciones, y para otros mejorar y proyectar hacia el futuro lo ya existente.

Es decir, por mucho que algunos se empeñen en buscar la fórmula de álgebra que posibilite el cambio de escenario, será la aritmética la que termine imponiéndose.

 

Enrique Subercaseaux, ex diplomático y gestor cultural

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI /AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más