Tuvimos que llegar a la lamentable cifra de 7 carabineros muertos y 15 lesionados al día para empezar a conversar en serio de seguridad y para al fin poner a esa institución policial al centro del debate. Este gobierno llegó a La Moneda con un discurso basado en la refundación, relato que no hizo más que continuar dañando la moral de aquellos funcionarios que diariamente arriesgan sus vidas para cuidar de las nuestras. La imagen de la semana es la de del Suboficial Mayor Carlos Retamal herido de muerte en una carrera clandestina en San Antonio

La delincuencia aparece como primera prioridad de los chilenos, piden más Carabineros en prácticamente todos los rincones del país, las autoridades han recurrido al copamiento de ciertas calles de Santiago para enfrentar problemas de seguridad pública, han anunciado más presupuesto para estos asuntos, ahora hablan de una agenda legislativa transversal. Pero nada de ello será suficiente si es que no entregan el respaldo fuerte y claro que la policía necesita para hacer su trabajo. 

La conducción de la seguridad pública recae en la ministra del Interior, es ella quien deberá diseñar la mejor estrategia para enfrentar los nuevos desafíos y liderar a las instituciones que la pondrán en práctica. La cadena de seguridad pública tiene varios eslabones que deben integrarse en un trabajo coordinado para alcanzar resultados exitosos. Las policías detienen, mientras que los tribunales persiguen y castigan. El problema, la famosa puerta giratoria. Carabineros detiene a 550 mil personas al año, pero vive con una percepción de frustración que se aprecia en las palabras del General director: “Los detenemos y vuelven a estar en la calle”.

Necesitamos congruencia entre acciones y relato. No podemos pedir más sin apoyar a quienes se lo pedimos, y ese apoyo tiene que ser sin letra chica. Entregar el respaldo a Carabineros para combatir la delincuencia afirmando que esto se debe dar en el marco del respeto a los Derechos Humanos, como dijo esta semana el presidente, no es un respaldo real. 

Primero, el respaldo no es a la labor de Carabineros, es a la institución policial. Por su trabajo les damos las gracias, unas gracias infinitas, pues pese a la frustración que puedan sentir siguen cuidándonos cada día. Tampoco hay que mencionar a los Derechos Humanos, no había necesidad para ello. 

Es hora de que nuestras autoridades se tomen en serio la seguridad, de que por una vez dejen la ideología de lado y pongan primero a los ciudadanos y que si van a respaldar a nuestros Carabineros lo hagan de verdad, sin letra chica, fuerte y claro. 

Los conductores políticos de la seguridad pública deben estar a la altura de las circunstancias. Ya no están en la calle, no son líderes estudiantiles. Hoy, están en La Moneda y lideran un país, que gracias a la labor de policías comprometidas ha destacado por sus niveles de desarrollo. 

Empecemos por lo importante, el valor de Carabineros de Chile, y para eso, la ideología, a veces cegadora de nuestras autoridades, no ayuda mucho.  

*Pilar Lizana, Athena Lab. Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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