Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 01 de diciembre, 2016

Apostilla, un pequeño alivio a la burocracia

El Convenio de la Apostilla simplifica la enorme cadena para la legalización de documentos públicos extranjeros a fin de acreditar su autenticidad. Se redujo a un trámite único, electrónico y gratuito.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Mientras los servicios públicos se paralizan, y mientras ellos mismos evalúan el cumplimiento de sus propias metas en rangos de eficiencia que van entre el 90 y el 100% (Sename incluido), el Gobierno permanece impávido. No hace cuestión de esas cifras. No aplica las normas que corresponden y no ejerce la autoridad que la ley le confiere para evitar paros que, en definitiva, son ilegales.

Entretanto, los chilenos sufren los efectos; y cuando no hay paro, son víctimas de una burocracia institucional que no solo los perjudica a ellos en particular, sino al país en general, ya que esa burocracia se constituye en una importante barrera para nuestro desarrollo económico.

En este panorama oscuro, la entrada en vigencia del Convenio de la Apostilla en agosto pasado, acuerdo que integra a Chile y más de 100 países, pareciera ser una pequeña luz de esperanza para los múltiples trámites que los chilenos deben realizar ante cualquiera de sus instituciones. ¿De qué se trata este convenio? De que se ha simplificado la enorme cadena para la legalización de documentos públicos extranjeros que era necesaria a fin de acreditar su autenticidad. Se redujo a un trámite único, electrónico y gratuito.

En la práctica, eso significa que un documento apostillado debe considerarse legalizado y, por tanto, aceptado en todos los países que son miembros de ese Convenio, lo que importa una disminución significativa de costos y de tiempo. En la línea de simplificar las cosas, la apostilla se puede realizar en todo el país, ya sea presencialmente o través de plataformas web de los ministerios de Justica, Educación, Relaciones Exteriores y Registro Civil. Y su certificación se efectúa por medio de firma electrónica avanzada, cuya autenticidad puede ser verificada en línea mediante un código de verificación (e-Apostilla).

Junto con la implementación de la ‘Empresa en un día’, el ingreso de Chile al Convenio de la Apostilla ha derribado sólo una de las miles de barreras burocráticas al desarrollo económico, pero quedan todavía muchas cosas por hacer en este sentido. La incorporación de nuevas tecnologías o la correcta aplicación de ellas, como el uso efectivo de la capacidad de información que contiene el pasaporte, son algunas de ellas.

Un Gobierno (el que sea) no puede poner trabas al emprendimiento y al desarrollo económico del país, o tolerar a la empresa como un mal necesario. Se trata de una actividad que entraña riesgos, pero que de resultar exitosa, garantiza bienes sociales de gran valor: empleo y crecimiento son sólo dos ellos. La burocracia de las instituciones públicas poco y nada ayuda en esa dirección.

Precisamente por eso, es importante no hacer las cosas aún más difíciles. La eficiencia y probidad en los servicios públicos hay que tomarlas en serio.

 

Martín Vilajuana, abogado

 

 

Foto: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: