Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 20 de noviembre, 2018

Antonio Barchiesi: Cadem: La desconexión política

Director Ejecutivo Acción Republicana Antonio Barchiesi

Las personas se cansaron de que la agenda ideológica reemplazara las urgencias sociales. Hoy hay un movimiento social en proceso de articulación; desde las bases de la sociedad surge la reivindicación de la familia y de la cultura, de la identidad local y nacional, de volver a vivir en paz, y de que el Estado respete la libertad de enseñanza, la libre iniciativa económica y el pleno desenvolvimiento de las personas.

Antonio Barchiesi Director Ejecutivo Acción Republicana
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

La última encuesta Cadem arrojó la visión que los chilenos tienen sobre este gobierno. Ante la pregunta de si llegaron o no los «tiempos mejores», un 51% de la muestra señala que el país está igual que en el gobierno anterior. Algunos dicen que este fenómeno es consecuencia del obstruccionismo legislativo de la oposición. Otros, que el responsable sería la frustración de expectativas económicas. Probablemente hay muchas razones y todas tienen algo de cierto, sin embargo, creo que hay un elemento más profundo, ajeno a lo estrictamente contingente: los políticos no están conectados con las urgencias sociales y el gobierno debe cambiar su foco para que lleguen los tiempos mejores.

 

Algo pasó en Occidente que transformó la política en una entretención de elite, absolutamente irrelevante para la mayoría de la gente. Algo pasó, que desdibujó la línea clara entre unos y otros, entre izquierda y derecha. No deja de ser extraño, porque es evidente que en el escenario político hay distintas visiones de país, algunas radicalmente incompatibles. Las diferencias están sobre la mesa, basta mirar el  abanico parlamentario de nuestro Congreso. Sin embargo, ¿qué tan relevantes son esas diferencias para la gente, si para ellos no tiene importancia el resultado de las elecciones? En ese marco, pareciera que los conceptos de izquierda y derecha comienzan a volverse caducos o, al menos, requieren con urgencia que volvamos a pensar su significado.

 

Los grandes hitos electorales del último tiempo, como el Brexit, la presidencial norteamericana de 2016 y la reciente elección de Brasil, proponen un nuevo paradigma de oposición para la política occidental. Buena parte de la clase política parece haberse olvidado de la gente, unos y otros, cada uno con sus criterios y prioridades, pero compartiendo un elemento común: el compromiso, consciente o no, con esa agenda internacional que al mismo tiempo fomenta los flujos migratorios, la ideología de género y la disolución de los sentimientos locales y nacionales; es el globalismo y su aspiración por la homogeneidad absoluta, por acabar tanto con las fronteras como con la cultura, tanto con la familia como con la identidad más profunda de las personas. 

 

Frente a esto, un nuevo fenómeno político surge en Occidente; desde la gente nace el imperativo de volver a escuchar, de atender los problemas más domésticos y particulares, que habitualmente son también los más profundos y determinantes. Las personas se cansaron. Así de simple es la explicación de lo que ha ocurrido en estos años, y se cansaron de que la agenda ideológica reemplazara las urgencias sociales. Hoy hay un movimiento social en proceso de articulación; desde las bases de la sociedad surge la reivindicación de la familia y de la cultura, de la identidad local y nacional, de volver a vivir en paz, y de que el Estado respete la libertad de enseñanza, la libre iniciativa económica y el pleno desenvolvimiento de las personas. Esa nueva derecha, aunque el término sea equivoco, es la que marca el rumbo de occidente, y es la que define el nuevo par de oposición en nuestra política.

 

En ese marco, desde Acción Republicana entendemos que Chile nos exige volver a escuchar a las personas, y somos la primera plataforma que atiende ese llamado. Por eso el 24 y 25 de noviembre saldremos a las calles a realizar la Consulta Nacional Habla Chile, realizada por los ciudadanos para decirle al país que nuestro estilo es diferente, que la gran diferencia es que mientras unos reciben instrucciones desde la ONU, nosotros las recibimos en las calles y plazas de nuestro país, de esos millones de chilenos que hoy están en silencio. Esos chilenos a los que sólo les falta una chispa para encender el cambio que nuestro país necesita, para devolverle de una vez la política a los ciudadanos.

 

 

FOTO.JAVIER SALVO/AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: