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Publicado el 29 de agosto, 2019

Andrés Montero: Requisitos para ser Senador o Diputado en Chile

Ingeniero Comercial UCH, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School of Law and Diplomacy. Colaborador estable de ABC de Madrid Andrés Montero

Parece prudente que quienes aspiran a altos cargos de elección popular se les exija niveles mínimos de conocimiento que impidan que la mediocridad intelectual empiece a dominar el espectro político y el Poder Legislativo.

Andrés Montero Ingeniero Comercial UCH, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School of Law and Diplomacy. Colaborador estable de ABC de Madrid

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Para ser senador se requiere ser ciudadano con derecho a sufragio, tener 35 años cumplidos y haber cursado la enseñanza media. Por su parte, para ser diputado se requiere tener cumplidos los 21 años de edad, ser ciudadano con derecho a voto, haber cursado la enseñanza media y tener residencia en la región a que pertenece el distrito electoral correspondiente. A la luz del desempeño de nuestros parlamentarios y considerando los diversos estudios de opinión que indican que una gran mayoría de los chilenos no están conformes con la efectividad y acuciosidad del trabajo legislativo, parece oportuno analizar los requisitos que exige la ley chilena para ser elegido senador o diputado de la República de Chile.

La reciente presentación de un proyecto de ley, tendiente a reducir la jornada laboral de 45 horas a 40 -en rigor podrían ser 35 horas- presentado por una joven diputada comunista y el apoyo otorgado por un senador y 4 diputados del oficialista RN a dicha propuesta, dejaron al descubierto la precariedad argumentativa de los proponentes y su lejanía abismante del mundo real. Las alabanzas públicas al régimen del dictador Maduro en Venezuela, por parte de un senador que dirige la comisión de relaciones exteriores del Senado y el apoyo otorgado por varios parlamentarios a la tenebrosa dupla argentina que pretende gobernar ese país, nos lleva a reflexionar seriamente acerca de las capacidades y experiencia que deberían tener quienes tienen la misión constitucional de legislar. Aunque no es bueno generalizar, tenemos casos como los de un parlamentario que va al Congreso a cantar, otros van a provocar, no pocos a figurar, otros a cobrar y muchos a pasar desapercibidos.

Los parlamentarios forman parte de comisiones en materias que muchos de ellos no tienen ninguna experiencia específica. Hay otros que salieron elegidos con porcentajes ínfimos de votos y después dirigen comisiones importantes en el parlamento. Materias complejas como salud, educación, finanzas públicas, relaciones exteriores, defensa y otras son integradas por personas a veces ignorantes en la materia. La mayoría de ellos tienen asesores, los cuales son también igual o más ignorantes que ellos mismos. En el Congreso se hacen “amigos”, evitan ir de frente y poco a poco se van acomodando. Las órdenes de partido impiden que las personas den su opinión y la defiendan.

La normativa actual fue generada en épocas en que la educación era un privilegio de pocos y se pretendía no dejar fuera a quienes quisieran ser “servidores públicos”, a pesar de su poca preparación. Hoy en día las cosas han cambiado y se debería subir el estándar.

Hasta la fecha, la reelección ha sido una constante en senadores y diputados. Así como en las empresas del Estado se utiliza el sistema de selección vía ADP, también para quienes son directores en representación de las AFP se exigen requisitos, así como a los médicos se les toma un examen y a los jueces se les exige ser abogados, parece prudente que quienes aspiran a altos cargos de elección popular se les exija niveles mínimos de conocimiento que impidan que la mediocridad intelectual empiece a dominar el espectro político y el Poder Legislativo. La normativa actual fue generada en épocas en que la educación era un privilegio de pocos y se pretendía no dejar fuera a quienes quisieran ser “servidores públicos”, a pesar de su poca preparación. Hoy en día las cosas han cambiado y se debería subir el estándar.

También es lógico que ninguna persona debería tener un cargo de senador o diputado si no obtiene un porcentaje de votos mínimo, tal como sucede para ser Presidente de la República. Por ejemplo, para senadores y diputados un 10% de los votos (tema discutible). Aunque en cargos de votación directa, los requisitos de cada país son distintos, en lo referente a empleados del Estado sí existen requisitos importantes, los cuales podrían perfectamente hacerse extensivos a cargos de elección popular. En España, por ejemplo, para optar a cargos públicos se debe participar en proceso de oposiciones o concurso, en el cual, dependiendo del nivel del cargo, el grado de complejidad del examen varía. Las Administraciones están obligadas a elegir a su personal según los principios de igualdad, méritos y capacidad. En el Reino Unido, la selección de empleados públicos debe realizarse sobre la base del principio de mérito en competición abierta. En Francia, ​los servidores públicos deben superar exigentes pruebas de admisión.

No es aceptable que quienes legislen tengan menos preparación académica o laboral que aquellos que son afectados por esa legislación. No es entendible que un parlamentario “payaso” ocupe tiempo valioso para darse “gustitos” y reírse de un país entero, y de los contribuyentes que le pagan su salario. En Suecia los parlamentarios son ciudadanos comunes, no tienen fuero y no tienen asesores ni beneficios adicionales. Debemos caminar hacia un sistema más exigente, en que ser parlamentario sea un logro difícil de alcanzar, y en el que los ciudadanos se sientan orgullosos de quienes legislan por el bien de su país y en el que se eviten papelones grotescos más propios de países bananeros. Senadores y diputados deben ser personas de alta capacidad, de intachable historial y preocupados de Chile, más que de seguir órdenes de partido o actuar como retroexcavadoras o diques de las propuestas de sus pares o del gobierno de turno. Debemos aspirar a un diálogo de alto nivel, entre personas preparadas y con razones más que con pasiones. La tarea urgente está en generar los cambios que conduzcan a elevar el nivel de requisitos para ser senador o diputado en Chile. No basta con los votos.

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