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Publicado el 30 de abril, 2019

Andrés Montero: La juventud de los líderes hispanos vs caras repetidas en el concierto local

Ingeniero Comercial UCH, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School of Law and Diplomacy. Colaborador estable de ABC de Madrid Andrés Montero

Hace poco tiempo en la DC surgió el nombre de la octogenaria Carmen Frei como eventual carta presidencial, dada la transversalidad de su apoyo dentro del partido. En la izquierda, Insulza, Escalona, Gazmuri, Bitar, Viera-Gallo y Guillier siguen siendo referentes, aunque sus discursos carecen de toda creatividad y más bien son más de lo mismo.

Andrés Montero Ingeniero Comercial UCH, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School of Law and Diplomacy. Colaborador estable de ABC de Madrid
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Las recientes elecciones en España, en las que el PSOE ha logrado un alto apoyo -aunque insuficiente para formar gobierno por sí solo-, nos permiten analizar algunos aspectos que generan coincidencias con el actual espectro político chileno. Los socialistas de Sánchez se aliarán con alguna coalición de izquierda, aunque preferirían recibir el apoyo de Podemos sin que éstos sean parte integrante del gobierno. Ciudadanos, de Albert Rivera, ya declaró que su partido no está disponible para ser parte de la coalición gobernante.

España enfrenta un escenario bastante singular, toda vez que, del virtual bipartidismo, el abanico se ha expandido a al menos cinco grupos políticos relevantes -dos de izquierda y tres de derecha-, los cuales ejercerán más o menos influencia en el futuro de la política española. Las encuestas advertían que VOX, recién formado el 2013 por su actual líder Santiago Abascal, obtendría al menos 30 escaños, habiendo ganado solo 24 en la realidad. Un análisis más sereno debería llevarnos a concluir que adjudicarse más del 10% de los votos en su primera incursión electoral y sin opción a debates públicos no es un mal resultado. El Partido Popular es el gran perdedor en esta última contienda, lo que ha llevado a sus líderes a buscar culpables más que a reconocer cómo su poderío se desplomó tras sucesivos casos de corrupción y una pérdida de respeto por parte de aquellos que los votaron consistentemente.

Al mirar los actuales actores de la política chilena es posible especular con algunos paralelos, no siempre equidistantes. El PSOE representa una especie de fusión entre el PPD y el Partido Socialista. Ciudadanos podría ser comparado con una mezcla entre Evópoli y la DC. El PP lo podemos ubicar en un maridaje entre RN y la UDI. Podemos se podría asimilar al Frente Amplio, mientras que VOX estaría en la línea de Acción Republicana, movimiento formado hace un año por José Antonio Kast.

El futuro nos dirá si la centroderecha chilena tradicional retoma nuevos aires de la mano de Lavín o le seguirá dando espacio a una derechita menos cobarde como la representada por José Antonio Kast.

Tanto en España como en Chile se repiten temas como el feminismo con mayor o menor intensidad; los recuerdos del franquismo o del gobierno militar en Chile, en que algunos pretenden no dar nunca vuelta la hoja; el traslado de los restos de Franco y la eventual exhumación de las víctimas de ambos bandos tras la guerra civil; más o menos estado; más o menos impuestos y la integridad y unidad de España completan parte la retórica de los políticos españoles.

Como un aspecto distintivo está la juventud de los líderes hispanos versus caras repetidas en el concierto local. Hace poco tiempo en la DC surgió el nombre de la octogenaria Carmen Frei como eventual carta presidencial, dada la transversalidad de su apoyo dentro del partido. En la izquierda, Insulza, Escalona, Gazmuri, Bitar, Viera-Gallo y Guillier siguen siendo referentes, aunque sus discursos carecen de toda creatividad y más bien son más de lo mismo. Pedro Sánchez, aunque no disimula su farsantería, es un líder en su sector que cree en su discurso y pudo salir adelante airoso de esta prueba electoral. El futuro nos dirá si la izquierda chilena es capaz de levantar algún nuevo líder o tendrá que retornar a la arena local Michelle Bachelet, si es que no prospera su evidente apetito por constituirse en Secretaria General de la ONU, organismo plagado de izquierdistas y progres enquistados en el aparataje burocrático de Naciones Unidas.

También el futuro nos dirá si la centroderecha chilena tradicional retoma nuevos aires de la mano de Lavín o le seguirá dando espacio a una derechita menos cobarde como la representada por José Antonio Kast. En España no se percibe sucesor de Pablo Casado, toda vez que su partido está muy dañado y no es el momento de hacer más leña del árbol caído. Albert Rivera de Ciudadanos continuará emulando a su ídolo Emmanuele Macron, buscando caminos que lo acerquen al poder en cuatro años más. Pablo Iglesias parece haber agotado sus cartuchos y no se ve en su movimiento mayor proyección.

España y Chile sí tienen una piedra en el zapato de tamaños no menores y que impiden transitar en paz. En España, el conflicto catalán no parece terminar, con discusiones perpetuas que se centran en la eventual independencia de España. No se percibe solución de corto plazo para este conflicto que impide a una España unida mirar hacia el futuro. Por su parte, Chile no logra resolver el conflicto mapuche, el cual es orquestado y financiado muchas veces desde el exterior. El estado de derecho no está presente en la Araucanía, en que miles de agricultores no pueden cerrar sus ojos de noche o cosechar en sus tierras legítimas. España y Chile de frente al futuro con problemas comunes y esperanzas amenazadas.

 

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