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Publicado el 30 de julio, 2019

Andrés Montero: El futuro de la Alianza del Pacífico

Ingeniero Comercial UCH, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School of Law and Diplomacy. Colaborador estable de ABC de Madrid Andrés Montero

El grupo, que nació hace ocho años de la mano de Chile, Colombia, México y Perú, se ha transformado en una de las 10 economías más relevantes del mundo. En un ambiente de logros y fracasos, las oportunidades de inversión y de crecimiento económico están a la vista.

Andrés Montero Ingeniero Comercial UCH, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School of Law and Diplomacy. Colaborador estable de ABC de Madrid
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Hace pocos días concluyó en Lima-Perú la XIV cumbre presidencial y empresarial de la Alianza del Pacífico. Lo que naciera hace ocho años como una iniciativa de desarrollo e integración económica, fundada por Chile, Colombia, México y Perú, se ha transformado en una entidad dinámica seguida muy de cerca por unos 60 países que se han declarado observadores e interesados en participar de alguna forma en esta asociación comprometida con el libre comercio.

Con una superficie de más de 5 millones de kilómetros cuadrados -10 veces la de España- y 220 millones de habitantes, la Alianza se ha transformado en una de las 10 economías más relevantes del mundo. Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Corea del Sur y Ecuador, aspiran a ser miembros activos al más breve plazo posible. Tres de los cuatro países fundadores son miembros de la OECD, lo que transforma al bloque, en un interlocutor serio para el mundo desarrollado.

Dentro de este auspicioso panorama, algunos obstáculos se interponen en el avance de la Alianza. En efecto, en diciembre de 2018 asumió en México como presidente Andrés Manuel Lopez Obrador (AMLO), quien se excusó de participar en la Cumbre de Lima argumentando que su compromiso es no salir de México durante el primer año de su gobierno. AMLO pertenece al Partido Morena, el cual es miembro del Foro de Sao Paulo, conglomerado que aglutina a la mayoría de los partidos políticos de extrema izquierda del continente, más algunos anarquistas y otros llamados “progresistas”. Por su parte Ecuador, cuyo Presidente Lenin Moreno asistió como invitado a la Cumbre, se mueve en la misma dirección de la Alianza, tras un infeliz gobierno anterior de Rafael Correa.

Poco a poco se han ido concretando acuerdos de integración, revalidación de títulos profesionales, tránsito de personas y presencia común en consulados y embajadas en distintas partes del mundo. Hay preguntas aun sin respuestas, como la integración en materias tributarias, bolsas de valores interactivas y acuerdos arancelarios sin excepción. En este aspecto, Colombia ha insistido en plantear protecciones sectoriales, lo que no es del agrado de Chile y Perú, países más comprometidos con políticas claras de apertura a los mercados globales.

Por su parte, el comercio intra Alianza es muy bajo, no alcanzando el 5% del total, comparado con la creciente dependencia del bloque de China y Estados Unidos. La corrupción, el narcotráfico y la inmigración irregular, gatillada por la crisis venezolana, la cual ya ha generado la partida de más de 4 millones de venezolanos principalmente a Colombia, Perú, Estados Unidos y Chile, también son temas relevantes para el futuro de la Alianza.

El crecimiento económico de la región ha estado encabezado por Chile y Perú, por sobre Colombia y en último lugar México, con una proyección económica pesimista.

Otro factor largamente debatido en Lima guardó relación con la calidad de las instituciones, en que Chile asoma como el más confiable. Perú tiene tras las rejas, o con causas judiciales pendientes, a todos sus ex presidentes. Por su parte, Colombia no logra dar vuelta la hoja vinculada a los efectos de la guerrilla y la inserción de los ex combatientes en la política colombiana.

En este ambiente de logros y fracasos, las oportunidades de inversión y de crecimiento económico están a la vista. Colombia requiere de infraestructura vial y de transportes para poder sacar provecho de su región oriental, rica en recursos naturales. Perú está desarrollando una potente agroindustria, sacando partido a su clima privilegiado. Asimismo, más del 50% de los peruanos aun no tienen agua potable y tratamiento de residuos y alcantarillado, lo que presenta una oportunidad inmensa para nuevas inversiones de empresas especializadas. La deforestación de la Amazonía peruana y las extensas plantaciones de coca siguen presentes como puntos negros. México, se debate entre sus discusiones fronterizas y comerciales con los Estados Unidos y su permanente lucha contra el crimen organizado por el narcotráfico. Todo esto bajo el “liderazgo” de un presidente con ideas de los años 60, ya fracasadas en todo el mundo.

Durante el segundo semestre de este año, Santiago será sede de la cumbre de países de la APEC, que representa en su conjunto a 21 economías de la región económica más dinámica del orbe, con un 40% de la población mundial, el 60% del PIB global y el 50% del intercambio comercial total. Con posterioridad a la cumbre APEC, también en Santiago tendrá lugar la COP 25, máxima instancia de análisis mundial del cambio climático. Se congregarán representantes de todos los países del mundo, en un intento por impedir los crecientes daños medioambientales en el planeta. De prosperar la Alianza del Pacífico, ciertamente se producirá una superposición de objetivos con la APEC, en la cual los cuatro países fundadores de la Alianza participan, como también todos los países aspirantes a unirse a ella. 2019 será un año relevante para definir como los países ribereños del Océano Pacífico se organizan para enfrentar un mundo cada vez más cambiante en lo político, en lo económico y en lo climático.

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