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Publicado el 21 de junio, 2015

Alza del crédito informal

La falta de información tiene influencia en el aumento del mercado informal de los créditos.
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El actual ciclo económico a la baja, la reducción en la Tasa Máxima Convencional, Basilea II y la nueva ley de Reemprendimiento e Insolvencia han obligado a los bancos a ser más restrictivos en la entrega de créditos, dejando fuera del sistema formal a personas responsables y esforzadas que necesitan de préstamos para acceder a mejores oportunidades.

Esta situación tiene preocupantes repercusiones y una de las más alarmantes es el aumento del mercado del crédito informal, que según cifras de la Cámara de Comercio de Santiago pasó de un 1,7% en 2007 a 10,3% de la población en 2012. Un problema importante por todo lo que supone una realidad como ésta en donde se pagan altísimas tasas con riesgos muy elevados.

Cabe señalar que contrariamente a lo que se cree, el acceso a crédito aun en su forma más básica -tarjetas de bancos o casas comerciales- llega solo al 23% de los jefes de hogar en los tres quintiles más pobres del país (encuesta Casen 2013). Entonces, a pesar de que hay una gran cantidad de plásticos emitidos, estos pertenecen a un grupo minoritario de chilenos, los mismos que tienen menos barreras para acceder a otros tipos de créditos.

Más aún, la misma SBIF, en el primer reporte anual sobre los efectos de la baja en la TMC, hace ver que cerca de 100.000 deudores podrían haber quedado excluidos del sistema formal debido a esto. Además, el mismo organismo dio a conocer que el número de deudores de créditos de consumo disminuyó en un 3,4%, mientras los montos aumentaron un 7,58%, lo que evidencia que los bancos se están enfocando más en los segmentos altos de la población.

Dejando en claro que no queremos decir que el acceso a crédito deba ser para todos sin consideraciones, cabe plantear quién se debe hacer cargo de esto y cuáles son las soluciones que se podrían dar.

En países desarrollados se ha logrado sobrepasar este problema usando información alternativa como el comportamiento de pago de las cuentas de servicios básicos, con lo que se obtiene más información de las personas y en especial de quienes no están bancarizados. En nuestro país, la integración de este tipo de información se hace urgente, ya que es la mejor forma para llegar a más segmentos, sin aumentar el riesgo de las carteras.

Chile tiene un sistema bancario desarrollado que ha intentado satisfacer las demandas crediticias de los sectores más desfavorecidos, pero que requiere para esto mejor información de las personas. Las empresas de servicios básicos tienen mucho que decir al respecto y su colaboración al compartir los datos que son propiedad de sus clientes será fundamental para la integración de esta información al sistema actual. Eso sí, este intercambio de información debe cumplir con la legislación vigente, en especial con la ley de protección de datos, y debe ser siempre de cara al cliente, siendo este último quien dé su consentimiento para compartir sus datos.

Solo así se podrá hacer un correcto análisis e integrar al sistema formal de créditos a miles de chilenos que lo necesitan y lo merecen, pero que por la falta de información a la cual acceden los bancos terminan recurriendo a dudosos prestamistas informales.

 

Jorge Camus, Gerente general Destacame.cl.

 

 

FOTO: DAVID VON BLOHN/ AGENCIAUNO

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