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Publicado el 16 de febrero, 2020

Álvaro Cruzat: Vacaciones: Un tiempo para “afilar la sierra”

Director de USEC Álvaro Cruzat

Hay dos formas de abordar el tiempo de descanso: una es la mentalidad del que dice que su única ambición del verano es «desconectarse», “dormir y ojalá no hacer nada” o “no pensar” y, la otra, es la mentalidad del que busca nuevas oportunidades para crecer como persona y desarrollar facetas que quizás llevan dormidas mucho tiempo –una afición, la lectura de un buen libro, un pasatiempo–, abrirse a nuevas experiencias e ideas.

Álvaro Cruzat Director de USEC

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La historia es conocida, quizás usted la ha oído antes. Caminando por un bosque se encuentra con un hombre que trabaja febrilmente cortando un árbol con una sierra. El tipo se ve agotado, resopla, pero no parece progresar en su afán.

–Disculpe, ¿qué está usted haciendo?

–¿No lo ve? –responde sin detenerse–. Estoy cortando este árbol.

–Se le ve exhausto. ¿Cuánto tiempo lleva en este árbol?

–Más de cinco horas y estoy molido, esto no es sencillo.

–¿Por qué no hace una pausa durante unos minutos y afila la sierra? –sugiere–. Estoy seguro de que avanzaría mucho más rápido.

–No tengo tiempo para afilar la sierra –dice el hombre, sin detenerse–. Estoy demasiado ocupado aserrando.

Historias como estas –tomada del libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, de Stephen Covey– ocurren a menudo en empresas y organizaciones de todos los tamaños. Covey dice que “afilar la sierra” es equivalente a estudiar, perfeccionarse, darse tiempo para ser mejor persona, más productivo, siempre en el ámbito de ser un mejor profesional y trabajar mejor.

En USEC pensamos que esto también se aplica a las vacaciones, pues hay dos formas de abordarlas: una es la mentalidad del que dice que su única ambición del verano es «desconectarse», “dormir y ojalá no hacer nada” o “no pensar” y, la otra, es la mentalidad del que busca “afilar su sierra”, es decir, del que busca nuevas oportunidades para crecer como persona y desarrollar facetas que quizás llevan dormidas mucho tiempo –una afición, la lectura de un buen libro, un pasatiempo–, abrirse a nuevas experiencias e ideas. A vuelta de vacaciones ojalá tengamos a muchas personas que hayan conseguido “afilar su sierra” y así avanzar en ser mejores jefes, mejores compañeros, mejores consejeros, mejores personas; más íntegras y equilibradas.

Si no “afilamos nuestra sierra” durante las vacaciones, habremos perdido la oportunidad de usar un tiempo que muchas veces es escaso durante el año para preguntarnos cómo podemos mejorar nosotros, cómo podemos aportar al crecimiento de los demás y qué podemos hacer para que la vida en común de quienes están en nuestro entorno, sea mejor. Además, si manejamos bien nuestro tiempo de descanso, podremos prevenir de forma eficaz lo que los expertos llaman el «burnout», que no se refiere únicamente al agotamiento de las fuerzas físicas originadas en el intenso trabajo del año, sino principalmente de la sequía emocional, afectiva y espiritual producto de no haber “afilado bien nuestra sierra”.

En USEC tenemos la convicción de que el trabajo no tiene solamente una dimensión productiva y creadora, sino que también es una instancia de perfección. Y en esa dimensión el descanso, en este caso, las vacaciones, tienen un lugar muy especial. Es el alto necesario para permitir después un trabajo más eficaz y realizador. Sin un buen descanso, no habrá después un buen trabajo. Las vacaciones nos ofrecen la posibilidad de seguir formándonos en lo que nos gusta –historia, literatura, deporte, etc.–, estar más tiempo con nuestras familias y –por qué no decirlo– nos permiten preocuparnos por la dimensión espiritual de la vida, vigorizando el cultivo de la fe y la religión. Estas tres importantes dimensiones –formación personal, vida familiar y vida espiritual– orientan nuestra vida para servir de mejor forma al bien común y lograr la plena realización.

Tras el verano comenzará un año laboral cuyo pronóstico es particularmente desafiante a nivel político, económico y social. Se respira también un aire de pesimismo y agresividad, que debemos estar dispuestos a enfrentar. Por eso, es necesario que nos preparemos adecuadamente para participar y servir a Chile de la mejor forma allí donde nos toca estar, en nuestro caso, como hombres y mujeres de empresa y, también, sumándonos a otras instancias gremiales o sociales –como USEC, entre muchas otras–.

Todos los que ejercemos labores de liderazgo en nuestro lugar de trabajo, tenemos entonces, una doble responsabilidad. La primera es aprovechar este tiempo de descanso para afilar nuestra propia sierra. Y, en segundo lugar, dar espacio y permitir que los colaboradores de nuestra empresa también encuentren el modo de afilar sus sierras, de tener un adecuado tiempo de descanso para que, a su manera, enriquezcan la vida en común de sus familias y la de nuestros lugares de trabajo.

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