Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 27 de diciembre, 2015

Algunas dudas para el año de la productividad

Hoy, con intenciones que se quedan en el discurso y con un presupuesto que prioriza una gratuidad discriminatoria en vez del desarrollo científico, podemos decir que la promesa de que el 2016 sea el año de la productividad, está lejos de cumplirse.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Durante el ENADE 2015, la Presidenta Bachelet enunció que el próximo 2016 será el año de la productividad. Una propuesta que a la luz de las políticas emprendidas y los esfuerzos realizados a la fecha por este gobierno se enmarca en un “realismo mágico” más que en el realismo sin renuncias.

Mejorar en productividad es un desafío complejo y es un anhelo que ha sido reclamando transversalmente. Nuestro país tiene una economía extractiva, nuestra economía depende del desempeño del cobre, y nuestra capacidad de generar valor agregado es un talón de Aquiles que nos viene penando hace tiempo.

Así, el desafío de la Presidenta debería tomarse con alegría. Lo que no se recibe de buena manera son las soluciones que se han propuesto para hacer frente a esto. Actualmente está en marcha una comisión de expertos, presidida por Joseph Ramos, para mejorar la productividad. Asamblea que, si seguimos la tónica de otras comisiones, tiene el riesgo de quedar en el baúl de las buenas intenciones.

Si bien es cierto que últimamente se han realizado ajustes a la reforma tributaria y laboral en puntos importantes, aún no se ve cómo estas políticas conversan con una mejora en productividad. Ejes como flexibilidad, capacitación, incorporación de grupos a la fuerza económica, inversión, emprendimiento, no son ideas que se vengan a la mente con estas dos grandes reformas.

Por último, un elemento que falta considerar, y que la Ley de Presupuestos 2016 desestimó, es la necesidad de mejorar las condiciones para innovación y desarrollo (I+D). Tras el alegato de los científicos de Chile se esconde un llamado de atención que dista de ser una medida que busca beneficios gremiales. El hecho de que la investigación tome un lugar tan irrelevante para las prioridades de nuestro país da cuenta de la falta de visión de futuro que tenemos para encarar el desafío de la productividad.

Hoy, con intenciones que se quedan en el discurso y con un presupuesto que prioriza una gratuidad discriminatoria en vez del desarrollo científico, podemos decir que la promesa de que el 2016 sea el año de la productividad, está lejos de cumplirse.

 

Cristóbal Ruiz-Tagle C., Director de Estudios IdeaPaís.

 

 

FOTO: MARTIN THOMAS/AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más