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Publicado el 26 de enero, 2019

Alejandro San Francisco: Venezuela, dos gobiernos y un futuro incierto

Profesor de la U. San Sebastián y UC. Director de Formación del Instituto Res Pública Alejandro San Francisco

La marea humana que en estos días se ha levantado bajo las banderas de la democracia y la libertad para Venezuela podría ser también protagonista de una gran rebelión civil, provocando que los militares se nieguen a disparar al pueblo: ese podría ser el comienzo del fin de la dictadura, aunque todavía es una alternativa que no parece cercana. 

Alejandro San Francisco Profesor de la U. San Sebastián y UC. Director de Formación del Instituto Res Pública
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El 23 de enero de 2019 será recordado como uno de los días más importantes de la historia de América Latina y de Venezuela en las últimas décadas. Sin embargo, es conveniente tener claro que el futuro todavía está abierto, y que la división que hoy se observa en el país -que ya tiene muchos años de penurias- es posible que se mantenga por algún tiempo.

La sociedad venezolana ha sufrido mucho bajo el socialismo del siglo XXI: primero fue la megalomanía de Hugo Chávez y desde hace algún tiempo es la dictadura de Nicolás Maduro. Ambos condujeron sucesivamente a su nación a la descomposición política, la miseria económica y la disolución social. El resultado es la crisis generalizada que hoy sufre el país, que se expresa en una población pobre y emigrante, reprimida y sufriente, pero que cada cierto tiempo emerge con vitalidad renovada, para expresar su rechazo al régimen y su clamor por un cambio político radical, como quedó claro con la multitudinaria movilización del 23 de enero.

En Venezuela estamos viendo un hecho político inédito y de resultado imprevisible. Juan Guaidó, desde la Asamblea Nacional, se ha proclamado “presidente encargado”, con voluntad de conducir un proceso de restauración democrática. Lo que podría ser una simple aventura política personal o meramente venezolana, se ha transformado en un acontecimiento internacional. Guaidó no solo ha sido  reconocido por muchos compatriotas, sino también por un sector relevante de la comunidad internacional. Este 23 de enero Estados Unidos ha manifestado su voluntad en favor de Guaidó y también lo han hecho otros gobiernos: Francia, Colombia, Chile y una decena de otros países. La Unión Europea, sin apoyar a Guaidó, decidió respaldar a la Asamblea Nacional, así como urge al gobierno de Maduro para que convoque a elecciones, desconociendo con ello su régimen e itinerario presidencial.

No es primera vez que Maduro está en un momento de protestas como este. Una situación análoga vivió Venezuela el 2017, si bien sin la presión internacional que hoy se advierte.

La situación que se ha creado es extraordinariamente compleja -incluso peligrosa- desde el punto de vista interno e internacional. No está de más recordar que, históricamente, los países tienen dos gobiernos en casos tan dramáticos como las guerras civiles o los procesos de independencia. Dentro de Venezuela, proclamarse gobernante y llamar a la dimisión del gobierno es lo que en cualquier lugar constituiría sedición o insurrección. Algo de eso es escucha en las tierras de Bolívar, pero lo cierto es que se advierte de parte del régimen una mezcla de tolerancia y represión, autoafirmación de poder y debilidad estructural, que en los últimos días incluso estaría afectando al mundo militar, hasta ahora sostén leal del dictador, donde ya se advierten algunas grietas. Sin perjuicio de ello, este 24 de enero el ministro de Defensa Vladimir Padrino, hablando por los militares, ha reiterado su respaldo a Nicolás Maduro, que ya había expresado de manera elocuente en twitter: “El desespero y la intolerancia atentan contra la paz de la Nación. Los soldados de la Patria no aceptamos a un presidente impuesto a la sombra de oscuros intereses ni autoproclamado al margen de la Ley. La FANB defiende nuestra Constitución y es garante de la soberanía nacional”.

La situación internacional, la oposición social y el “gobierno” de Guaidó han llevado a Maduro a estar contra la espada y la pared, pero esto no asegura una derrota del dictador. Los venezolanos piden elecciones, al igual que gran parte de quienes esperan una solución pacífica desde el resto del mundo. No es primera vez que Maduro está en un momento de protestas como este. Una situación análoga vivió Venezuela el 2017, si bien sin la presión internacional que hoy se advierte. En esa ocasión los opositores se volcaron a las calles, organizando multitudinarias jornadas de protestas. Sin embargo, después de varias semanas de entusiasmo y represión, con cientos de muertos, Maduro decidió dar un golpe, disolviendo la Asamblea Nacional y asumiendo la plenitud del poder. Adicionalmente, convocó a una Asamblea Constituyente que permitiera perpetuar su gobierno.

¿Qué sucederá en Venezuela? Como siempre es muy difícil de prever, y es probable que algunos estén pensando en una rebelión militar, un golpe restaurador de la democracia. Puede ser. Sin embargo, la marea humana que en estos días se ha levantado bajo las banderas de la democracia y la libertad para Venezuela podría ser también protagonista de una gran rebelión civil, provocando que los militares se nieguen a disparar al pueblo: ese podría ser el comienzo del fin de la dictadura, aunque todavía es una alternativa que no parece cercana. 

 

 

 

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