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Publicado el 10 de agosto, 2019

Alejandro San Francisco: La primera vuelta al mundo, hace 500 años

Profesor de la U. San Sebastián y la UC. Director de Formación del Instituto Res Publica. Director general de "Historia de Chile 1960-2010" (USS). Alejandro San Francisco

Históricamente podemos considerar el viaje de Magallanes y Elcano como el punto de inflexión y cambio de era hacia una concepción más compleja del mundo.

Alejandro San Francisco Profesor de la U. San Sebastián y la UC. Director de Formación del Instituto Res Publica. Director general de "Historia de Chile 1960-2010" (USS).
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Hay acontecimientos que cambian la historia para siempre, definen que las cosas nunca volverán a ser iguales, marcan un antes y un después. Uno de esos grandes sucesos fue la primera circunnavegación de la Tierra, que se desarrolló entre agosto de 1519 y septiembre de 1522. Es decir, comenzó hace exactamente cinco siglos, 500 años que vale la pena poner en perspectiva.

Es necesario tener en cuenta que en la travesía ocurrieron muchos eventos de gran importancia que fueron alimentando lo que hoy serían las “noticias” del viaje, que seguramente habrían inundado las redes sociales de haber ocurrido en nuestro tiempo. Entre ellos podemos mencionar varios que ocurrieron en distintos lugares del globo. Desde luego, todo comenzó con la partida desde Sevilla, precisamente el 10 de agosto de 1519, para luego salir al mar desde Sanlúcar de Barrameda en septiembre. En noviembre la travesía llegó a Brasil. El 1520 hubo una larga estancia en la actual Argentina.

No cabe duda que un momento clave fue el descubrimiento y paso a través del estrecho de Magallanes en octubre-noviembre de 1520. A ello siguió la travesía del Pacífico, que se extendió por cuatro meses, saliendo desde Chile hasta llegar a Filipinas en marzo. Como sabemos, ahí encontró la muerte Magallanes, tras lo cual Elcano fue nombrado como capitán de la Victoria en septiembre. La expedición llegó a su destino, las Molucas, en noviembre. La agotadora travesía continuó en 1522, con 8 meses de viaje de la nao Victoria por el Índico y el Atlántico, con apenas una escala en Cabo Verde, en julio. Finalmente, después de todas las peripecias, los logros y los lamentos, los sobrevivientes de la expedición arribaron a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1522, y a Sevilla dos días después.

Como suele ocurrir en la historia, no es posible comprender esta gran expedición de manera aislada. En la segunda mitad del siglo XV había existido una gran actividad marítima, liderada por España y Portugal, que se disputaban iniciativas y descubrimientos para sus respectivas coronas. Uno de los acontecimientos más memorables fue la llegada de Cristóbal Colón a un nuevo continente en 1492, el cual sería bautizado posteriormente como América.

El próximo 2020 será una excelente ocasión para que Chile conmemore este acontecimiento que lo define como un país austral, punto de unión entre dos océanos.

Fue precisamente la disputa entre españoles y portugueses lo que llevó a la firma del Tratado de Tordesillas, entre las coronas de Castilla y Aragón y de Portugal. El documento prohibió a los barcos castellanos viajar a las Islas Molucas, lugar de origen de las especias, navegando hacia el este y rodeando África, por cuanto esas aguas eran de dominio portugués. Las especias, en aquellos años, eran muy valoradas en Europa y alcanzaban un alto precio. El Tratado complementaba las bulas pontificias y delimitaba las áreas en las cuáles cada reino podría hacer sus actividades de navegación.

Navegar por el oeste en busca de un camino alternativo a las Indias era un deseo que tenían algunos aventureros. Ese era, de hecho, el objetivo de Cristóbal Colón en su viaje que culminó con gran descubrimiento inesperado. El portugués Hernando de Magallanes creía que el paso podía estar en el extremo sur de América y convenció al rey Carlos I para que le asignara la dirección de la expedición que hemos mencionado, cuya salida se produjo el 10 de agosto de 1519. Su figura pasó a la historia por ello y por el estrecho que lleva su nombre, en el sur de Chile. El próximo 2020 será una excelente ocasión para que Chile conmemore este acontecimiento que lo define como un país austral, punto de unión entre dos océanos. En esta celebración debería participar el gobierno del presidente Sebastián Piñera, la Región de Magallanes y los países involucrados en el origen de la travesía.

La expedición de 1519, como mencionamos, culminó bajo el liderazgo del navegante vasco Juan Sebastián Elcano, capitán de la primera circunnavegación del globo en 1522. “Primus circundedisti me” (“Fuiste el primero que me dio la vuelta”). Así reza la inscripción del escudo de armas que Carlos I entregó a Elcano a su regreso, reconociendo de esta manera la gesta del marino de Getaria.

La expedición, organizada por la Casa de Contratación de Sevilla y financiada en un 70% por la corona castellana, contaba con una tripulación muy heterogénea: junto a castellanos y portugueses, iban también franceses, italianos, belgas, ingleses, irlandeses, alemanes y griegos. De los 235 marineros, 31 expedicionarios eran de origen vasco, como lo eran 3 de las 5 naos de la flota de las especias. Los navíos vascos eran considerados de los más eficaces de la época y representaron una gran parte de los que salieron de Sevilla hacia América durante los siglos XVI y XVII.

Históricamente podemos considerar el viaje de Magallanes y Elcano como el punto de inflexión y cambio de era hacia una concepción más compleja del mundo.

A cinco siglos de la primera circunnavegación del globo, tenemos la oportunidad de despertar en nosotros la curiosidad por conocer esa época crucial en la historia, sus figuras y esperanzas, sus logros y derrotas. Desde entonces hasta hoy el mundo ha dado muchas vueltas y el futuro ofrece enormes posibilidades. Las grandes tareas de la historia no han sido fáciles, sino más bien se han presentado cuesta arriba, con problemas de recursos y tecnologías, con dramas humanos y dificultades políticas. Pese a ello, los resultados están a la vista y felizmente los avances son notables.

Desde el mundo estatal y privado es necesario mirar hacia atrás y proyectar lo que viene. Es una tarea que corresponde a los gobiernos de los países que encuentran raíces en el viaje de 1519, tanto europeos como americanos. También es una tarea que pueden asumir iniciativas de la sociedad civil, como la propia Fundación Elkano, que busca proyectar en el hito histórico de la primera circunnavegación y en su primera etapa, la expedición comercial de Magallanes de 1519, valores como la inquietud por descubrir, la fuerza y la determinación necesarias para culminar un proyecto, el liderazgo y el trabajo en equipo. Ellos han destacado la culminación de la expedición por Juan Sebastián Elcano al demostrar, en sus propias palabras, “toda la redondez de la Tierra”, que marcó el comienzo de una nueva era para la humanidad en múltiples ámbitos: en la economía, la ciencia y cultura, en la historia, las relaciones internacionales y también en la política.

Históricamente podemos considerar el viaje de Magallanes y Elcano como el punto de inflexión y cambio de era hacia una concepción más compleja del mundo. Aquellos hechos históricos excepcionales tuvieron consecuencias extraordinarias. Forma parte de un verdadero cambio de época para el conjunto de la humanidad, poniendo las bases de una interrelación global creciente desde entonces hasta ahora, que hoy se manifiesta en la llamada globalización.

El cambio de 1519-1522 no se dio solo en el campo de la navegación o la cosmografía, sino también en el ámbito de la alimentación y sobre todo de las mentalidades. Y provocó un cambio en la forma de conocer y comprender el mundo. Desde ahí en adelante, nada sería como antes.

 

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