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Publicado el 16 de febrero, 2019

Alejandro San Francisco: España: Regreso a las urnas

Profesor de la U. San Sebastián y UC. Director de Formación del Instituto Res Pública Alejandro San Francisco

Pedro Sánchez convocó a elecciones para el próximo 28 de abril. Ellas presentarán un escenario inédito desde el regreso a la democracia, principalmente por el quiebre del bipartidismo que había dominado en la política española durante casi tres décadas. Hoy son cinco partidos los que disputan mayoritariamente los votos.

Alejandro San Francisco Profesor de la U. San Sebastián y UC. Director de Formación del Instituto Res Pública
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Este miércoles 12 de febrero el Congreso de los Diputados rechazó los presupuestos del gobierno de Pedro Sánchez. Con esto cambia el panorama político general de España y, como era esperable, los ciudadanos han sido nuevamente convocados a las urnas para poner fin democráticamente sus conflictos, la crispación, el financiamiento del gasto público y la unidad del país, entre otros. Todo ello se resuelve de una manera relativamente sencilla, pero que ha sido procrastinada por distintas razones: convocando a elecciones para formar gobierno. Es lo que ha hecho ayer el presidente del gobierno Pedro Sánchez, al convocar a elecciones generales para el próximo domingo 28 de abril.

Sánchez y el PSOE llegaron a La Moncloa de acuerdo a la Constitución española y a las normas propias del régimen parlamentario. Sin embargo, la fórmula fue excéntrica y es evidente que hay un déficit democrático que ha sido enrostrado incluso desde fuera de España. Sánchez no triunfó en unas elecciones competitivas para suceder a Mariano Rajoy en la dirección del gobierno español. Por lo mismo, hoy existe una posibilidad que es propia de los sistemas democráticos, como es entregar la resolución sobre quién gobernará al pueblo español.

Las próximas elecciones presentarán un escenario inédito desde el regreso a la democracia por diversas razones. Sabemos que hace unos años se quebró el bipartidismo que había dominado en la política española durante casi tres décadas, cuando irrumpió Podemos por la izquierda y Ciudadanos por la derecha, en gran medida por líderes y electores cansados de los dirigentes y políticas que llevaban adelante los socialistas y populares. Ambas fuerzas se consolidaron y hoy no se entiende la política española sin los partidos de Pablo Iglesias y Albert Rivera que, pese a todo, no han logrado desplazar a las dos grandes fuerzas de las preferencias ciudadanas.

Por el momento, ningún partido estaría en condiciones de superar el 30% de los votos, en un esquema donde las dos primeras mayorías seguirían siendo el PSOE y el Partido Popular, en ese orden, ambos sobre el 20%.

Hoy la realidad política muestra la existencia de tres fuerzas relevantes en las derechas y dos partidos importantes en las izquierdas, que podrían aspirar –cada una de ellas– a llegar al gobierno, en todos los casos necesariamente mediante la formación de alguna coalición. Hay encuestas que muestran claramente que ningún partido está en condiciones de superar el 30% de los votos, en un esquema donde las dos primeras mayorías seguirían siendo el PSOE y el Partido Popular, en ese orden, ambos sobre el 20%. A continuación se ubica Ciudadanos, que superaría a Podemos como tercera fuerza política, pero todavía bajo el 20% de los votos.

Por el momento, aparecen dos grandes potenciales sorpresas. La primera es la tendencia a la baja de Podemos, que solo hace un par de año aspiraba a realizar il sorpasso sobre el PSOE y que hoy se consolida como cuarta fuerza política. La segunda es Vox, que emergió con gran impacto en los comicios de Andalucía, y que en las próximas elecciones podría consolidar electoralmente el respaldo creciente que muestra en una creciente presencia pública y en la intención de voto, que ya se acerca al 10%.

Ese esquema muestra lo que se podría denominar un giro a la derecha, que supera por casi diez puntos a la suma del PSOE y Podemos, distancia que no puede considerarse definitiva. Entre otras cosas porque la suma del PP, Ciudadanos y Vox podría superar la mayoría del Congreso de los Diputados, pero no resulta claro que todos estén dispuestos a pactar, ni tampoco las circunstancias o condiciones sobre las cuáles lo harían. En este sentido, Ciudadanos ha hecho guiños a la izquierda socialista –si bien es difícil que manifieste el apoyo a un gobierno del PSOE– y también procura aparecer distante de Vox. En ambos casos estaríamos frente a opciones que no logran formar gobierno ni resolver la situación de incertidumbre o vacío de poder en España. En otras palabras, o Ciudadanos, como partido bisagra, contribuye a formar una mayoría de derechas o bien se resta y ayuda a una mayoría socialista, pero es difícil que surjan opciones alternativas.

Por otra parte, estos son los números hoy, sin que los motores se hayan puesto en marcha. Se acaba de producir la convocatoria a elecciones y España ha entrado a un nuevo escenario, en el cual va a adquirir especial importancia el liderazgo de las principales figuras de cada partido, los respectivos programas y la capacidad de movilización que muestren las diferentes fuerzas políticas. Esto puede llevar a que se muevan los resultados que, hoy por hoy, son necesariamente estrechos. Por lo mismo, los aciertos y los errores –tan visibles en estos tiempos de redes sociales– pueden modificar el resultado final de un momento a otro.

En Podemos, a  cinco años de su formación, se puede advertir un movimiento sobreideologizado, con su propia casta interna, con divisiones intestinas, disputas por la hegemonía, personalismos y todos aquellos vicios que hacen indistinguible la nueva política de aquella que se denunciaba

En este sentido se puede apreciar la decadencia política y electoral de Podemos, partido surgido hace menos de cinco años con la expresa misión –autodefinida, ciertamente– de renovar la política española, disputarle el poder a la casta y mostrar cómo se realiza la actividad pública con la gente. Sin embargo, a los pocos años se puede advertir un movimiento sobreideologizado, con su propia casta interna, con divisiones intestinas, disputas por la hegemonía, personalismos y todos aquellos vicios que hacen indistinguible la nueva política de aquella que se denunciaba. El quiebre entre Iñigo Errejón y Pablo Iglesias ha sido la guinda de la torta de una disputa mayor, y de inmediato las encuestas, cual voraces lobos en busca de presas, mostraron la caída de Podemos en el respaldo popular.

Otro factor relevante para tener en vista de cara a las próximas elecciones, es que ellas deberían consolidar el cambio generacional operado en la política española de los últimos cinco años. Es un hecho que la España de la transición llegó a su fin, por motivos simbólicos o biológicos: la abdicación del Rey Juan Carlos y la muerte de Adolfo Suárez y Alfonso Osorio, por ejemplo, así lo ilustran. Por otra parte, por primera vez todos los partidos han vivido auténticos cambios de liderazgos, no solo en los nombres, sino también en sus edades. De esta manera, Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santi Abascal son todos menores de 50 años, y de ellos solo el líder socialista había nacido cuando gobernaba Francisco Franco. Todos los demás son posteriores: Abascal nació al año siguiente de la muerte de Franco; Iglesias el año de la Constitución; Rivera en 1979 y Casado pocos días antes del 23F, en 1981. Como se ve, otra época, otros desafíos. Lo explicitó Sánchez en su discurso convocando a las elecciones del 28 de abril: “En la próxima legislatura deberemos consolidar la España de la próxima década, y de una nueva generación, la España que gobernarán los jóvenes hombres y mujeres de hoy”.

Esta generación esta próxima a enfrentar las primeras elecciones de la Nueva España. Ya veremos cómo se escribe la historia.

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

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