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Publicado el 3 enero, 2021

Alejandro San Francisco: El embrujo de Sierra Maestra

Profesor de la U. San Sebastián y la UC. Director de Formación del Instituto Res Publica. Director general de "Historia de Chile 1960-2010" (USS). Alejandro San Francisco

Tras cumplirse 62 años del triunfo de la Revolución Cubana este 1 de enero de 2021, son pocos los que recuerdan cómo fue ese proceso, sus circunstancias y la instalación del comunismo en la isla (…) Tras 20 años del siglo XXI la situación es muy distinta y la realidad mucho más compleja: Venezuela y Cuba se aferran a la fuerza a sus regímenes gastados. Por eso a las generaciones actuales les cuesta más comprender el embrujo latinoamericano de Sierra Maestra, que marcó a toda una generación y que determinó la política continental en las décadas de 1960 y 1970.

Alejandro San Francisco Profesor de la U. San Sebastián y la UC. Director de Formación del Instituto Res Publica. Director general de "Historia de Chile 1960-2010" (USS).
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A estas alturas de la historia, tras cumplirse 62 años del triunfo de la Revolución Cubana este 1 de enero de 2021, son pocos los que recuerdan cómo fue ese proceso, sus circunstancias y la instalación del comunismo en la isla. Después de seis décadas de partido único, una dictadura instalada y anquilosada, un pueblo empobrecido y con la ausencia de las libertades propias de las sociedades civilizadas, es difícil imaginar el impacto que significó el triunfo de Fidel Castro, el Che Guevara y los barbudos de Sierra Maestra en esos lejanos tiempos.

El gran historiador francés François Furet, en las páginas iniciales de El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX (Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1995), analiza lo que denomina “el embrujo universal de octubre”. Esta situación ilustra el impacto que tuvo la Revolución Bolchevique en el mundo entero, como la primera revolución comunista de las muchas que seguirían en adelante, que inauguraba una nueva época de la historia y reactualizaba el concepto de revolución. En buena medida, el siglo estaba comenzando y Lenin y los suyos anunciaban el futuro de la Humanidad.

Algo similar ocurrió con la Revolución Cubana, de cuyo embrujo prácticamente no se libró ningún país latinoamericano. A la mitología del éxito revolucionario contribuyeron sus propios actores principales y la justificación de su lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Años después de la victoria, Ernesto Che Guevara recordaba en su texto “El socialismo y el hombre”: “Cada uno de los combatientes de la Sierra Maestra que alcanzara algún grado superior en las fuerzas revolucionarias, tiene una historia de hechas notables en su haber. En base a estos lograban sus grados”. Esto fue lo que creyeron y admiraron los seguidores del triunfo revolucionario en América Latina.

Cuando Fidel Castro promulgó su ley de Reforma Agraria –precisamente en la Sierra Maestra–, el diario El Siglo (18 de mayo de 1959) señaló que los campesinos chilenos celebraban el acontecimiento, porque compartían los mismos anhelos y miserias que los cubanos. Era un temprano reconocimiento de que Cuba podría servir de ejemplo para una futura revolución socialista en Chile, aunque los partidos Socialista y Comunista agrupados en el FRAP propiciaban entonces la llamada vía chilena, es decir, una evolución electoral y no armada hacia el socialismo.

En 1960 el poeta comunista Pablo Neruda publicó su libro Canción de Gesta, que tuvo una edición en La Habana. Estaba dedicado a Fidel Castro, a sus compañeros y al pueblo cubano, “los libertadores de Cuba”. Uno de los poemas más notables de esa obra es su “Meditación sobre la Sierra Maestra. Escrito en el año 2000”, especie de autobiografía y programa político, que describe a Cuba como la luminosa vida del futuro continental: “su follaje se ve de todas partes/y sus semillas van bajo la tierra,/elevando en la América sombría/el edificio de la primavera”.

Ese mismo año Clotario Blest, el histórico líder de la Central Única de Trabajadores (CUT), animaba al pueblo a levantarse en armas para derribar al gobierno: “Alessandri y los partidos que lo acompañan se han mantenido en el poder hasta este momento debido a nuestra pasividad y cobardía… el heroico pueblo de Cuba ha sido capaz de enfrentar al imperialismo norteamericano… nosotros los chilenos debe[mos] responder a este llamado y ser capaces de tener nuestra Sierra Maestra”. En carta a Fidel Castro, de 1962, Blest aseguraba al dictador caribeño que el pueblo chileno “sabrá cumplir su misión histórica, así como lo hicieran los heroicos luchadores de la Sierra Maestra hasta alcanzar el triunfo final y definitivo”. El dirigente de los trabajadores no hacía sino repetir el sueño de muchos hombres de la década: tener su propia victoria revolucionaria e iniciar la construcción del socialismo en sus respectivos países.

Salvador Allende, el gran líder de la izquierda chilena durante el siglo XX, rápidamente se vio seducido por el éxito de la Revolución Cubana, como recordó en su visita presidencial a La Habana en diciembre de 1972: “Vine, por vez primera, en enero de 1959 y prácticamente todos los años, hasta 1968, concurrí a Cuba para estar junto a su pueblo y ver cómo se afianzaba su conciencia revolucionaria, cómo los conductores de la revolución y cómo Fidel Castro daban el ejemplo de una voluntad creadora para derrotar al imperialismo y hablar el lenguaje de solidaridad a través del mundo. Vine a Cuba y tuve la oportunidad y el privilegio, junto a estar al lado del guajiro, del estudiante y el soldado, de conocer a hombres que tuvieron y tienen influencia decisiva en el proceso revolucionario latinoamericano”.

Adicionalmente, el castrismo y el guevarismo tuvieron un impacto más amplio en toda la región, que se manifestó en la formación de grupos armados, guerrillas, que luchaban “con las armas en la mano”, como señalaba el Che Guevara en distintos países del continente. Paralelamente, el uso de la violencia se convirtió en una posibilidad teórica para diferentes partidos políticos y movimientos.

En el caso de Chile, el MIR aseguraba en 1965 que “el triunfo de la revolución en numerosos países atrasados ha demostrado que todas las naciones tienen condiciones suficientes para realizar la revolución socialista; que no hay proletarios ‘maduros e inmaduros’”. A su vez, reivindicaba el marxismo-leninismo como ideología, rechazaba la “vía pacífica” y proclamaba que “el único camino para derrocar el régimen capitalista es la insurrección popular armada”. Dos años después el Partido Socialista declaró que la violencia revolucionaria era “inevitable y legítima” para llegar al poder, en gran medida influidos por su participación en la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), que se había realizado a fines de julio y comienzos de agosto de 1967 en La Habana.

Todo ello es historia, aunque en este siglo XXI la Revolución Cubana ha vuelto a ser reivindicada en su proyecto, si bien no en sus métodos de realización. El Socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez partía de la imagen y simbolismo de Fidel Castro y su victoria, para levantar un modelo adecuado a las circunstancias contemporáneas y con petróleo a raudales. Ambos caudillos alcanzaron a conocerse y a compartir ideas y propuestas, una visión internacional sobre lo que había que hacer y cómo proyectar la expansión del socialismo. Sin embargo, tras 20 años del siglo XXI la situación es muy distinta y la realidad mucho más compleja: Venezuela y Cuba se aferran a la fuerza a sus regímenes gastados, las promesas de un futuro socialista próspero, igualitario y feliz pueden contrastarse con la realidad de más de dos o seis décadas respectivamente. Por eso a las generaciones actuales les cuesta más comprender el embrujo latinoamericano de Sierra Maestra, que marcó a toda una generación y que determinó la política continental en las décadas de 1960 y 1970.

  1. Sergio Menares dice:

    La verdad es que los cubanos ,muy pocas veces, conocieron la DEMOCRACIA. La mayoria de ellos actualmente ha vivido bajo la Dictadura Comunista. Se les enseña obligatoriamente que la Democracia es el Infierno y el Comunismo es el Paraíso; Ellos solo saben que el pan fabricado con la receta obligatoria del gobierno , es pésimo. que el hambre acompaña a todos desde el nacimiento. Que no hay libertad para nada. Que nadie puede ser periodista independiente sin ser perseguido y castigado. Que los de la clase gobernante se lo pasan en fiestas lujosas que el publo jamás puede aspirar.Como siempre : los Trabajadores pagaron el pato…

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