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Publicado el 22 de octubre, 2018

Alejandro Alarcón: ¿Viene otra recesión?

Economista Alejandro Alarcón

Como siempre, el exceso de deuda lleva a los países a serios problemas en el futuro. Evidencia que Chile debe recoger frente a los importantes proyectos que impulsa La Moneda actualmente.

Alejandro Alarcón Economista
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La maravillosa obra de Sergei Prokofiev “Pedro y el Lobo” cuenta de la amenaza de un lobo rondando una cabaña en la estepa rusa; bajo los cuidados de su abuelo, Pedro se esconde, y cuando el lobo aparece finalmente, el animal salvaje es atrapado.

 

Esta simple pero poderosa obra resume la preocupación sobre la economía mundial. Después que el año pasado todas las zonas económicas del mundo crecían en un sincronizado esfuerzo y, donde las principales economías como Estados Unidos y China, incluso Europa y las economías emergentes, se expandieron a buen ritmo, el mundo se oscureció. Ya a fines de enero el mercado de valores norteamericano experimentó una brusca caída, principalmente por los temores que surgieron por las amenazas del Presidente Trump de iniciar una carrera proteccionista, con la subida de aranceles a China e incluso a sus principales aliados comerciales. Asimismo, la fuerte reducción de impuestos introducida por el Mandatario a fines de 2017 y el aumento de gasto público posterior, sin su consecuente financiamiento en los últimos meses, ha producido un déficit fiscal que se empina sobre el 4%.

 

Sin duda, lo anterior ha ayudado a un crecimiento sobre lo esperado del PIB y una tasa de desempleo bajo el 4%. Sin embargo, sabemos que ese desequilibrio no es consistente con un crecimiento sostenido en el tiempo, porque empujará las tasas de interés de mercado al alza, valorizará el dólar en los mercados globales y, en definitiva, hacia el próximo año, el crecimiento se reducirá. La Reserva Federal ha reconocido esta situación y ha comenzado un proceso de subida de las tasas de interés que ha sido disputado por Trump, pero que corresponde, naturalmente, a evitar que la economía norteamericana se sobrecaliente y se provoquen ajustes mayores en el futuro.

 

Lo anterior ha incidido también en los llamados países emergentes, que han acumulado importantes montos de deuda pública en los años que sucedieron la Gran Crisis de 2008, que produjo exuberante liquidez en el mundo. Los más notorios son Argentina y Turquía, y tal vez, Sudáfrica, pero sabemos que esto impactará en distinto grado a cualquier país endeudado en dólares. Dado que los países emergentes representan un 60% del PIB mundial y Estados Unidos y China están enfrascados en una guerra comercial que los afectará en su trayectoria de crecimiento, es posible esperar que en los próximos años, probablemente desde 2020, el mundo enfrente una desaceleración o una leve recesión.

 

Recordemos que el porcentaje que representan Estados Unidos y China se acerca al 40% del PIB mundial, y ambos presentan casos de sobrendeudamiento público. Aunque después de la crisis los bancos en el mundo se han fortalecido -por los requerimientos de capital introducidos y por políticas regulatorias y de seguimiento de las entidades financieras que han mejorado su capacidad de enfrentar crisis financieras-, las políticas macroeconómicas globales se han debilitado, porque las tasas de interés en el mundo aún son bajas, incluyendo en Estados Unidos que las está subiendo, y porque el estímulo fiscal se encuentra reducido, porque se ha comprendido que su expansión a la larga trae efectos más devastadores sobre la recuperación de la economía.

 

Como siempre, el exceso de deuda lleva a los países a serios problemas en el futuro. Evidencia que Chile debe recoger frente a los importantes proyectos que impulsa La Moneda actualmente. En primer lugar, la Ley de Presupuesto con un ajuste de gasto público con respecto a los periodos anteriores y un proyecto de Modernización Tributaria que incentive la inversión en el país y produzca empleos de calidad, salarios reales más alto y, en definitiva más bienestar para los chilenos, sobre todo los más pobres.

 

En la obra “Pedro y el Lobo” al final ganan los buenos, el lobo es atrapado y ya no representa un peligro para la sociedad. Ojalá que muchos escuchen la obra de Sergei Prokofiev.

 

FOTO:JUAN GONZALEZ/ AGENCIAUNO

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