Los sucesivos acuerdos en las comisiones de la Convención Constitucional, donde pudimos apreciar el liderazgo de las fuerzas de extrema izquierda en materias políticas, económicas y sociales, dieron lugar la semana que recién terminó a varias votaciones en el pleno que, aun aplicando la regla de los 2/3, aprobó los artículos de al menos la futura justicia y de la nueva administración regional del estado.

En el caso de la justicia, si se aprobara ya no podríamos decir que la ley es igual para todos en Chile, donde los jueces ya no tendrían fuero, afectando con ello su independencia. La nueva administración regional del estado divide el poder en pedazos, con gran autonomía y también con recursos fiscales nuevos destinados a financiar el aparato regional, comprometiendo con ello el ejercicio del actual parlamento y sobre todo elevando el déficit fiscal futuro y la deuda pública a niveles no observados en los últimos años, y provocando un claro desbalance entre regiones ricas y pobres.

Destaco estas dos situaciones, que claramente indican que la Convención está redactando una constitución que no es la llamada casa de todos, sino más bien un traje a la medida de la mayoría extrema que la domina. No se observa debate ni diálogo, sino simplemente monólogos que conducirán a un caos institucional y a la instalación de un régimen totalitario.

Sin embargo aparecen tímidas reacciones en algunos de  los convencionales de centro izquierda y de la centro derecha que han rechazado muchos de aquellos acuerdos ligados al ejercicio de la libertad política y económica, y  especialmente aquellas ligadas a la propiedad privada, a la libertad para emprender y otras marcadas por la radicalidad de sus planteamientos.

Especialmente notorio fue el rechazo a los planteamientos de María Rivera por la propuesta de eliminar los poderes del estado, y la instalación de una organización basada en la que rigió en la Unión Soviética. Sin embargo, esta es una muestra del dominio que el Partido Comunista tiene en la Convención.

La falta de moderación en los anuncios ha llevado a muchos convencionales a tomar distancia, con lo que los 2/3 no estarían asegurados para el intento de imponer otros artículos  extremos, como muchos que se aprobaron y que han incrementado la incertidumbre para las materias de directo impacto en el futuro desarrollo y estabilidad de nuestro país.

El comienzo de las votaciones en el pleno ha podido constatar la fuerza que tiene la extrema izquierda, junto con la falta de moderación. También el trabajo de la Convención será puesto a prueba y las expectativas de muchos convencionales de extender esta deliberación más allá del 4 de julio, fecha que incluye los tres meses de extensión pactados en un comienzo, para lo cual creo no existe un apoyo suficiente. El desprestigio de la Convención es evidente y lleva a más ciudadanos a desconfiar de los resultados tanto respecto de su calidad como del negativo  impacto sobre la mayoría de la sociedad y particularmente sobre la clase media.

En el plano económico, las cifras de la trayectoria de la inflación en enero que determinó una inflación de 7,7 % en términos anualizados, subraya que esa trayectoria está lejos de estar bajo control, e insinúa que el Banco Central no sólo continuará incrementando la tasa de política monetaria, sino que lo hará a mayor velocidad en el tiempo, como un signo evidente que las expectativas de inflación no están ancladas. He sugerido que el ministro de Hacienda adelante anuncios respecto a esta materia, con un programa fiscal que permita aclarar dudas con respecto a la trayectoria del déficit fiscal.

La inflación observada en términos anualizados para EE.UU., de 7,5% augura una subida de tasas de interés importante durante la primera semana de marzo, y por ende un fortalecimiento del dólar en los mercados internacionales, sumándose a las expectativas de devaluación en Chile, que podría generar un cuadro de inestabilidad política.

En resumen, creo que llegó la hora que la ciudadanía se pronuncie frente al caos político, económico y social que se avecina, informándose de los hechos y del profundo  impacto que causarán tanto una convención refundacional en el mediano y largo plazo, como también una economía desequilibrada en el corto plazo. Todo lo anterior, con negativo impacto sobre los ciudadanos, sobre todo la clase media, pero también aquellos más débiles

Un gran empresario me explicó hace años el cuento de la rana cocinada a fuego lento; cuando quería saltar para escapar, ya era muy tarde. No permitamos que nos cocinen a nosotros a fuego lento. Hay que saltar antes. 

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