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Publicado el 20 de mayo, 2019

Alejandro Alarcón: No llores por mí Argentina

Economista Alejandro Alarcón

Cristina Fernández de Kirchner no tiene ninguna posibilidad de mejorar la situación de Argentina, porque el FMI no seguirá prestando financiamiento a alguien que no solo expandió el gasto fiscal a extremos insostenibles, sino que también llamó “buitres” a los inversionistas privados que habían prestado sus recursos al país. Más allá de lo que digan los analista e inversionistas en este momento, los principales actores, los votantes, aún no han decidido.

Alejandro Alarcón Economista
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Hace algunos años, y mientras gobernaba Argentina Cristina Fernández, vinieron a mi mente los sones principales de la ópera rock “Evita”, de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. En ésta, Eva Perón canta emocionada al pueblo, al saber que va a morir.

Era muy joven cuando la escuché por primera vez y, a medida que el desastroso gobierno de Cristina se iba desarrollando, y los desequilibrios económicos producían estragos en la población, a causa de las políticas populistas implementadas por ella, aislaban a esa economía del financiamiento internacional, con el consecuente impacto en la actividad económica del país y en la pobreza que surgía a raudales.

Básicamente por esas razones el pueblo argentino le dio a Mauricio Macri una contundente victoria a fines de 2015, con lo que él accedió al poder el 10 de diciembre de ese año. El pueblo tenía esperanzas de cambios, que mejoraran la calidad de vida de todos y que, en definitiva, el país pudiera encaminarse hacia el desarrollo. Esto, con un programa consistente, basado en políticas públicas que le dieran estabilidad y progreso a la Argentina.

Sin embargo, cuatro años después, el gobierno de Macri se enfrenta con la desilusión de un porcentaje significativo de los argentinos y, con la ayuda de un programa de apoyo especial del FMI (de unos 60 billones de dólares), lucha por salir de una delicada situación de financiamiento internacional que ha mantenido desde hace un año aproximadamente una devaluación del peso muy fuerte. Cuando empezó el gobierno, un dólar se cambiaba por 18 pesos argentinos. Hoy esa variable se empina hacia los 50 pesos rápidamente. Lo que se ha traspasado a una inflación anualizada de más del 50%.

El impacto del impuesto de inflación, como es sabido, afecta a los sectores de más bajos ingresos, en cualquier país. Sin eufemismo, afecta a los más pobres. Y quien ha capitalizado muy bien esta situación es precisamente Cristina Kirchner, quien aparece liderando las encuestas presidenciales con casi 10 puntos de ventaja sobre el actual presidente, pese al default en que se encontraba la economía al momento del traspaso presidencial, con serios problemas del crecimiento del país, con tasas de crecimiento del endeudamiento público insostenibles en el tiempo, con empleo precarizado y bajos niveles de consumo.

Por supuesto que la mera aparición de la candidata produjo presiones adicionales sobre el tipo de cambio y, por ende, presiones sobre la inflación, en un contexto donde la economía se encuentra estancada y la fuga de capitales se acentúa frente a la aparición de la candidata populista. Asimismo, el premio por riesgo, ha llevado a la tasa de interés que se paga sobre los bonos del tesoro a una cifra récord, incrementando el monto de la deuda pendiente de pago de ese país.

Es cierto que Macri tuvo que hacerse cargo de un ajuste fiscal muy importante por el «legado» que le dejó Cristina y que el FMI le aportó un monto de recursos significativo para estabilizar la moneda en el país. Pero no nos engañemos, Macri ha cometido también serios errores de conducción macroeconómica  y política, al tratar de intervenir el mercado cambiario y congelar precios. Medidas claramente de tono populista que no han ayudado a estabilizar la inflación y que ciertamente, desdibujan las ideas con las que llegó al poder, y por las que recibió un amplio apoyo.

Aquí surge entonces la pregunta clave: ¿Quién tiene la mayor probabilidad de estabilizar la economía argentina? Una nueva oportunidad para Macri o para Cristina.

Ofrezco mi respuesta de inmediato. Kirchner no tiene ninguna posibilidad de mejorar la situación de Argentina, porque el FMI no seguirá prestando financiamiento a alguien que no solo expandió el gasto fiscal a extremos insostenibles, sino que también llamó “buitres” a los inversionistas privados que habían prestado sus recursos al país. Por ende, las probabilidades de un nuevo default son muy altas para un gobierno presidido por Cristina y los eslogans y llamados a “pactos sociales” no servirán para evitar una nueva caída, y para promover el crecimiento y el progreso ahí.

Las encuestas consultadas le dan 45% de voto probable a Kirchner, frente a Macri que presenta un 36%, pero 20% del electorado aún permanece indeciso. Lo que está en juego es el retorno del populismo a Argentina, uno que incluiría un duro enfrentamiento con el programa del FMI.

Con todo, las principales encuestas han indicado que todavía es pronto para decir que Macri perderá la elección, sobre todo porque las grandes masas de clase media, en la provincia de Buenos Aires, que resultó decisiva en la última elección, aún están indecisas. Más allá de lo que digan los analista e inversionistas en este momento, los principales actores, los votantes, aún no han decidido.

Al cierre de estas líneas Cristina anuncia que postulará a la Vicepresidencia de Argentina. El populismo reacciona frente a lo inevitable , el veredicto de las urnas.

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