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Publicado el 12 de agosto, 2019

Alejandro Alarcón: La reducción a 40 horas de la jornada laboral

Economista Alejandro Alarcón

No entiendo la lógica detrás de las conclusiones que resalta Vallejo. Si se mantienen los salarios, como indica el proyecto, y se reduce el número de horas, habrá un incremento del 11% de las compensaciones pagadas a los trabajadores. No conozco estudios que reporten que, debido al acortamiento de la jornada de trabajo, haya un impacto en la productividad de esa magnitud.

Alejandro Alarcón Economista
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El Partido Comunista (PC), a través de la diputada Camila Vallejo, presentó un proyecto como moción parlamentaria en la Cámara de Diputados para reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales. Esta iniciativa ha recibido gran apoyo desde la izquierda extrema, caracterizándola como una solución a graves problemas que enfrentan los trabajadores en el ejercicio diario de sus respectivas labores. Asimismo, producto de los números arrojados por una reciente encuesta de opinión en que la iniciativa recibe un apoyo de 70%, el PC , a través de algunos de sus parlamentarios, ha lanzado una campaña en los medios indicando que esto es prueba irrefutable que la ciudadanía apoya la iniciativa lanzada por Vallejo.

Es sorprendente que este argumento sea utilizado, por cuanto es fácil advertir que si a los ciudadanos les preguntamos si quieren trabajar menos, si quieren tener más vacaciones o les gustaría que hubiera aumentos salariales por ley o normativas para incrementarlos, siempre estarían felices y de acuerdo. También sorprende que la iniciativa de la diputada comunista no explicite estudios ni análisis que confirmen efectos negativos que en un periodo muy corto de tiempo podrían afectar el bienestar de los trabajadores y del progreso futuro de sus familias. En los momentos que escribo, Vallejo emite declaraciones a un conocido medio de comunicación escrito, en el que señala que habría un estudio publicado en un periódico digital el que está reportando que producto de la reducción de las horas trabajadas, el empleo aumentaría entre 200 mil y 300 mil puestos de trabajo. Sin embargo, su par del PC, Karol Cariola dijo anteriormente que no conocía estudios sobre la materia.

No entiendo la lógica detrás de las conclusiones que resalta Vallejo. Veamos por qué. Si se mantienen los salarios, como indica el proyecto y se reduce el número de horas, habrá un incremento del 11% de las compensaciones pagadas a los trabajadores. No conozco estudios que reporten que, debido al acortamiento de la jornada de trabajo, haya un impacto en la productividad de esa magnitud. Solo como referencia, en 20 años de calcular el producto tendencial y la productividad de factores, no he encontrado en ningún año, salvo en la década de los 90, productividades calculadas cercanas a cero o negativas. Es cierto que se trata de la productividad total de factores, pero es extraño, ilógico e inconsistente pensar que solo por el cambio de una ley aumentará la productividad del factor trabajo y, por ende, su compensación.

Más sorpresivo ha sido encontrar declaraciones de otra disputada del PC en una conocida estación de televisión, donde indicó que el desarrollo de las funciones de las empresas acotadas por el menor número de horas disponibles, serían fácilmente absorbidas por horas extra de otros trabajadores. De acuerdo al cálculo de un conocido ex dirigente de la pyme, aquellas ya no representan el 80% del empleo que se genera en Chile, sino que se ha reducido a una cifra cercana al 50%. Habiendo trabajado dos décadas con las pyme, me pregunto de dónde van a sacar los recursos extra para pagar horas extraordinarias a otros trabajadores, cuando su lucha mensual es llegar a fin de mes, a cerrar con márgenes muy estrechos. Es difícil pensar que en estas condiciones el desempleo no va a aumentar.

Es difícil imaginar además que la diputada comunista no tenga otros cálculos, que no tienen nada que ver con el proceso económico. Ella está pensando en el proceso político. Ella, a través de propuestas populistas, quiere ganar apoyo en las urnas, dado la seducción que el populismo ejerce sobre la población. Es decir, ella quiere afectar el modelo liberal que solo ha traído, desde hace unos 200 años, una reducción significativa de la pobreza en el mundo, a márgenes que van desde un 10 a un 8% de la población mundial. Considerando que en ese promedio hay países que no tienen modelo liberal y donde la pobreza se empina fácilmente sobre el 60% de la población. Y donde aparecen dictaduras como medio político de gobernar.

Recientemente, en una jornada académica en EE.UU., un colega me entregó una entrevista efectuada a la diputada Vallejo, donde afirma en forma increíble que ella “prefiere que en Chile todos sean pobres, porque eso ayuda a la equidad”. ¿Estarán los chilenos pensando que ese es el futuro que esperan para sus familias, especialmente sus hijos? ¿Querrán vivir en la pobreza o aspirar a un mayor progreso y bienestar de sus familias hoy y en el futuro?

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