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Publicado el 03 de junio, 2019

Alejandro Alarcón: La nueva Guerra Fría: China versus Estados Unidos

Economista Alejandro Alarcón

Estados Unidos se está quedando solo y eso le va a pasar la cuenta, porque la colaboración es clave para su desarrollo. Más que castigar a China, debe buscar mecanismos de colaboración, reglas claras y establecer los límites de lo que le preocupa, que es la seguridad nacional y el robo de propiedad intelectual.

Alejandro Alarcón Economista
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Desde el fin de la última glaciación, que terminó hace unos 10 mil años, el homo sapiens se dedicó a especializarse, lo que supone cooperación. Así, los seres humanos más robustos se dedicaban a la agricultura, porque tal vez tenían buenas manos para plantar y cosechar, pero no trabajaban cazando animales, que ciertamente requería grados importantes de agilidad. Pero finalmente compartían estos productos con lo que todos tenían de todo.

Cuando era niño, seguí muy de cerca la carrera espacial entre EE.UU. y Rusia y los peligros nucleares que implicó la carrera armamentista con misiles, fiel reflejo de la crisis de los 13 días que enfrentó John Kennedy. Nos enfrentamos en estos días a nueva Guerra Fría: una en la cual esta vez EE.UU. desafía a China y que ha sido llamada la Guerra Comercial, pero que ahora está escalando a una batalla tecnológica dadas las restricciones que el gobierno norteamericano ha impuesto sobre la empresa Huawei.

Ya las restricciones comerciales han causado severos daños a ambos países. En EE.UU. podemos citar rápidamente al sector agrícola, que está enfrentando los peores precios por sus productos en los últimos diez años. Asimismo, se han producido la mayor cantidad de quiebras en este mismo periodo en el medioeste de ese país. Los bancos empiezan a tomar distancia de la frágil situación de los agricultores. También ya se sienten efectos en el sector manufacturero, tecnológico y en el retail a causa de la guerra arancelaria. EE.UU., con las ideas proteccionistas de Trump, no solo ha atacado a China en esta batalla comercial, sino también a aliados en Europa e incluso en Asia. También a sus vecinos más cercanos.

La acción de Estados Unidos debiera orientarse a encontrar acuerdos y formas claras de resolución de conflicto. De lo contrario, todos pagaremos los costos de esta situación.

Durante la Guerra Fría que lo enfrentó a la Unión Soviética el comercio era de unos 2 billones de dólares al año. Actualmente, en el medio de esta guerra fría comercia con China, unos 2 billones de dólares por día. Ha cambiado la escala del conflicto y, por lo tanto, los efectos derivados serán mucho más potentes.

EE.UU. se está quedando solo y eso le va a pasar la cuenta porque la colaboración es clave para su desarrollo. Asimismo, depende crucialmente de una serie de insumos chinos. Solo constatar que Apple utiliza una gran cantidad de semiconductores y chips que provienen de Huawei y no solo eso, sino que a más bajo precio.

Durante los últimos días hemos observado cómo tratan de protegerse los mercados financieros por temores asociados a la profundización de la desaceleración de la economía mundial.

Pero también ahora han aparecido el tema de las tierras raras, donde se han identificado 17 elementos químicos relacionados, los que resultan clave para el desarrollo de la tecnología y también para la elaboración de teléfonos celulares inteligentes, baterías, vehículos eléctricos y hasta la producción de energía alternativa. Radares, sistemas de visión nocturna, misiles guiados y en general productos asociados a la gran industria manufacturera norteamericana. Todos estos elementos están concentrados en las manos de China.

Es precisamente esta situación la que está siendo advertida por los inversionistas en el mundo, donde durante los últimos días hemos observado cómo tratan de protegerse los mercados financieros por temores asociados a la profundización de la desaceleración de la economía mundial. Básicamente los inversionistas se han refugiado tanto en dólares como en instrumentos denominados en esa moneda, llevando el Yield del bono del tesoro a 10 años a la increíble cifra de 2.25%, provocando la inversión de la curva de retorno, colocando las rentabilidades de largo plazo más baja que los bonos a 3 años. Esto es importante porque muchas veces, cuando se observó esta reversión, en los meses siguientes vino una desaceleración profunda de la economía que en algunas oportunidades desencadenó una recesión.

Más que castigar a China, EE.UU. debe buscar mecanismos de colaboración, reglas claras y establecer los límites de lo que le preocupa, que es básicamente la seguridad nacional y el robo de propiedad intelectual. Su acción debiera orientarse a encontrar acuerdos y formas claras de resolución de conflicto. De lo contrario, todos pagaremos los costos de esta situación. Incluyendo a nuestro país.

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