La trayectoria del ciclo político, económico y social aparece rodeado de gran incertidumbre en los momentos que escribo estas líneas.

En la político, pese a que el resultado de las elecciones generales del 21 de noviembre se tradujo en un Congreso mucho más equilibrado que el que termina, especialmente en el Senado, lo que obligará a las coaliciones allí representadas a dialogar y negociar para imprimir cambios o reformas que pretenden desarrollar en Chile en los próximos años. Esto es particularmente válido para el programa de Gabriel Boric, que busca transformar radicalmente el modelo de desarrollo de nuestro país por uno donde el énfasis estará en la acción  del Estado.

Ambos candidatos condujeron cambios en sus respectivos programas de gobierno, los que en el caso de José Antonio Kast se concentraron en materia económica en un compromiso con la estabilidad fiscal. Gabriel Boric aún no nos ilustra en esa dimensión, y aunque dio un giro de acercamiento a posiciones más moderadas en general, en particular todavía no conocemos en blanco y negro cuál será su posición en esta delicada materia, ni tampoco ha indicado la metodología para enfrentarla. Veremos si en el debate programado para hoy lunes podrá ser develada no solo la trayectoria del gasto público en su eventual gobierno, sino también las consecuencias del impacto fiscal.

Sabemos que el número de votos que obtuvo Boric en la primera vuelta presidencial se acerca a lo obtenido en la primaria del sector; esto es, la suma de sus votos más los de su contrincante, Daniel Jadue. Por ende, su lectura es correcta: si pretende ganar la presidencial deberá buscar votos que provengan de la centro izquierda y en definitiva del centro del espectro electoral. El éxito de esa estrategia de parecer moderado, una verdadera metamorfosis, dependerá crucialmente de cuánto le crean los ciudadanos. En este intento recibió el apoyo de los partidos de la ex Concertación, particularmente el endoso de la DC, que en su Junta Nacional resolvió apoyarlo, en un brutal remedo de lo ocurrido en 1970, cuando ese partido suscribió un acuerdo, denominado pacto de garantías democráticas, con Salvador Allende y los partidos de la UP, el que posteriormente no fue cumplido y llevó al país a un espiral de violencia, que terminó con el golpe de estado de 1973.

Cabe hacerse la pregunta: ¿qué ha ganado la DC al guardar silencio frente a la violencia desencadenada en Chile desde el 18 de octubre de 2019? En las últimas elecciones, no solo la abanderada del partido obtuvo una paupérrima votación -menos del 4%, aproximadamente la mitad de los sufragios obtenidos por el PC-, sino que su representación parlamentaria se redujo significativamente. El partido del Presidente Eduardo Frei Montalva quedó reducido a su mínima expresión.

Hemos escuchado poco sobre los desafíos que enfrentará el próximo Presidente de Chile, gane quien gane: reactivación económica, empleo, control de la inflación, y por cierto estabilidad fiscal. La derrota del proyecto del cuarto retiro en la Cámara de Diputados, que contó con el apoyo de Boric, no lo amilanó; incluso sus asesores le advirtieron sobre las consecuencias del calentamiento de la economía, entre ellas Stephany Griffith-Jones, más un nutrido elenco de economistas de la ex Concertación. Esclavo de las consignas, Boric simplemente no escuchó.

Esperamos que en el debate público que resta, el candidato pueda ser escrutado y muestre la información que los ciudadanos necesitan, que ha rehuido entregar en forma transparente, y que, de ganar, la mostrará desde el 11 de marzo de 2022, cuando la  elección presidencial ya sea historia.

La inflación sigue su trayectoria ascendente, con lo que las expectativas se sitúan en la vecindad del 7% durante 2021, con gran responsabilidad de los retiros desde las cuentas de ahorro previsional voluntario. El Banco Central ajustará mañana en forma importante la tasa de política monetaria (tpm), la que continuará subiendo. Creemos que dada la persistencia del desajuste de gasto sobre la producción, será de 125 puntos básicos, con lo que la tpm llegará a un 4%. Durante 2022 el instituto emisor continuará subiendo la tpm, dado el rezago con que actúa la tasa de interés sobre el gasto agregado; de otra forma, la trayectoria de la inflación no podrá dirigirse al rango meta, entre 2% y 4%. La tpm debiera terminar 2022 en un 6% y la inflación se acercará al 4,5%. Mientras más se posponga el ajuste fiscal, el alza de la tasa de interés será mayor.

La incertidumbre política seguirá afectando la trayectoria del dólar, con lo que habrá presiones inflacionarias adicionales. Según mis cálculos han salido unos 50 mil millones de dólares en los últimos meses del país.

El poco interés por invertir afectará la tasa de crecimiento para el próximo año a la vecindad del 1,5%, o sea estancamiento con inflación.

Como me dijo un viejo profesor , podemos estar en desacuerdo en ideas, pero no en números. Vea usted por quién votar entonces el 19 de diciembre.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta