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Publicado el 23 de septiembre, 2019

Alejandro Alarcón: La expansión del gasto público y sus limitaciones

Economista Alejandro Alarcón

Nuestro gobierno se prepara para entregar el presupuesto de la nación antes del último día de noviembre, donde quedará marcada la expansión fiscal que la economía puede solventar y dará una señal muy importante a los inversionistas extranjeros en cuanto a la disciplina fiscal, que muestra ese ejercicio.

Alejandro Alarcón Economista
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John Maynard Keynes, el gran economista inglés nacido en Cambridge, diseñó la idea básica de la política económica necesaria para empujar a la economía fuera de la depresión de los años 30 del siglo pasado (que en realidad comenzó en 1929). Publicó su célebre obra “La Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” en 1936, que ciertamente ayudó en forma decisiva a superar los graves problemas que enfrentaba la economía mundial.

Muchos políticos destacan a Keynes cuando lo defienden, sobre todo aquellos que adoran al Estado como el gran constructor del progreso y bienestar de la sociedad. En realidad, no comprenden su obra; Keynes buscó una salida para los problemas de demanda que enfrentaba la economía y la única alternativa era el gasto público, porque tanto el consumo privado como la inversión privada se encontraban paralizados.

Pero también sabía que el consumo privado era clave para la recuperación y que en tanto los individuos gastaran una proporción sustancial del impulso inicial del gasto público, más rápida sería la recuperación del empleo, la actividad y, en definitiva, la economía. Contrario al carácter estatista que muchos imputan a Keynes, éste sabía que era el sector privado a través del consumo e inversión los que llevarían a la sociedad a disfrutar nuevamente del bienestar económico.

Años después, generaciones de economistas comprendieron que no se podía expandir el gasto público de manera permanente sin afectar la inflación, que era la manera de financiar aquel gasto a través del impuesto inflación, que pagaban más que proporcionalmente los segmentos más pobres de la sociedad.

Los populismos observados en los últimos años en América del Sur subrayan aún más los excesos de aquellos que creen que la expansión del gasto fiscal soluciona los problemas de mayor bienestar para la sociedad, dando lugar a enormes déficits públicos, enormes montos de deuda pública, escasez de recursos financieros extranjeros, necesarios para el crecimiento, devaluaciones galopantes de su moneda e hiperinflación.

En realidad, la clave para no ahuyentar al financiamiento internacional es la disciplina fiscal, el balance estructural, o regla fiscal, que garantiza a los inversionistas extranjeros que sus recursos no se perderán, y que podrán contar tanto con los flujos de los intereses, como también con el pago del capital a su vencimiento. Mientras más endeudado esté un país, más complejo será este financiamiento, más altos los intereses (riesgo país) y menos accesibilidad a esos recursos.

Nuestro gobierno se prepara para entregar el presupuesto de la nación antes del último día de noviembre, donde quedará marcada la expansión fiscal que la economía puede solventar y dará una señal muy importante a los inversionistas extranjeros en cuanto a la disciplina fiscal, que muestra ese ejercicio. Mis cálculos indican que el crecimiento de ese gasto público puede exceder ligeramente el 3%, teniendo presente los compromisos con el balance estructural que se encuentran pendientes de cumplimiento, y el énfasis se debe poner en gasto social e inversión pública.

Es cierto que la debilidad de la economía hace sugerente incrementar el gasto fiscal en forma importante para complementar la débil demanda privada que hay en estos momentos, pero la autoridad  y el parlamento deben tener presente que los recursos internacionales son financiados básicamente con ahorro externo, porque no hay ahorro público, el ahorro privado es muy bajo ,y el crecimiento del país requiere fuentes de ahorro más abundantes, las que necesariamente deben venir del exterior, para asegurar la estabilidad y mayor expansión futura del producto.

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