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Publicado el 07 de octubre, 2019

Alejandro Alarcon: How dare you!

Economista Alejandro Alarcón

¿Vamos a confiar en la ciencia, que nos permite buscar soluciones tecnológicas, o vamos a convertir este desafío en uno ideológico y político, al servicio de grupos que buscan destruir y desestabilizar el sistema económico y político actual para convertirlo en otro que busca con ansiedad el poder y que ha fracasado en todas partes?

Alejandro Alarcón Economista
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Greta Thunberg ha conquistado enorme notoriedad en las últimas semanas, ha sacudido a la audiencia con su discurso en las Naciones Unidas, caracterizado, en su parte medular, por la frase que encabezan estas líneas. “¡Cómo se atreven!”, espetó a los culpables del inicio del fin del mundo.

Las palabras de la joven sueca implican inmediatamente que hay una cuenta pendiente, la que tiene que ser saldada por los adultos a favor de las generaciones   jóvenes. Pero también hay una interpelación al sistema económico que ha producido el mayor incremento de bienestar en la sociedad occidental en los últimos 200 años. La revolución industrial impactó los niveles de pobreza a la baja desde que hay mediciones, disminuyendo desde un 80% de la población -lo que se mantuvo por unos 1800 años- a un 8% (es un promedio, porque la pobreza en algunos países latinoamericanos es sustancialmente más alta). En Chile estamos cerca del promedio mundial.

Lo interesante es que en Occidente la irrupción del capitalismo, la economía de mercado y la globalización, el libre comercio de bienes, servicios y capitales es lo que ha producido enormes ganancias de bienestar. Incluso países como China abrazaron ese sistema, cuando Deng Xiaoping comprendió, a fines de los 70, que la forma más eficiente de mantener el poder comunista era a través de la vía capitalista al desarrollo de esa nación.

¿Qué ocurrió? Inmediatamente, los detractores del sistema económico y político -en Chile la dupla FA más PC- se pusieron detrás de Greta para manipular a la audiencia. ¿Quién podría estar en contra de un medio ambiente más limpio y sustentable, o a favor del calentamiento global? El discurso de la lucha de clases ya no es una preocupación de las grandes mayorías y por tanto el ataque al capitalismo tiene que venir de otras fuentes.

Es cierto que el calentamiento global esta ocurriendo y que el cambio climático tiene efectos en el planeta, lo que nos enfrenta a un dilema: ¿vamos a confiar en la ciencia, que nos permite  buscar soluciones tecnológicas, o vamos a convertir este desafío en uno ideológico y político, al servicio de grupos que buscan destruir y desestabilizar el sistema económico y político actual para convertirlo en otro que busca con ansiedad el poder y que ha fracasado en todas partes? Además, sería interesante saber dónde van a parar los millones de dólares que recaudan los lobbistas que están detrás de Greta, y quienes son los principales beneficiados en términos de compensaciones monetarias.

Pero hay otro peligro, que es el  mesianismo detrás de las ideas radicales para salvar al mundo. Esto es, el fanatismo que se produce alrededor de su figura. La verdad, de acuerdo a este enfoque, la tienen sólo los seguidores de Greta. Solo en el siglo 20 los peores horrores que presenció la humanidad se realizaron detrás de líderes mesiánicos que terminaron asesinando a millones de seres humanos, simplemente porque eran dueños de la verdad y de las soluciones que servían a la humanidad.

El capitalismo y la economía de mercado como articulador sí pueden proveer soluciones a este delicado problema. Son ellos los que movilizarán los recursos para la innovación, adaptación e impacto tecnológico que en definitiva el cambio climático requiere. ¿O pensamos, por ejemplo, que la desalinización de agua marina la podrá realizar el Estado? No, serán los incentivos correctos en mercados competitivos donde empresas privadas producirán el cambio idóneo, siguiendo políticas públicas que favorezcan ambientes libres de contaminación y promuevan energía las que detengan el cambio climático.

Hemos sabido en días recientes que Chile avanza a un futuro con energía propia no convencional, esto es, energía que no proviene de fuentes fósiles, energía más limpia y más barata, de manera que actualmente aquellas llegan a un 20% del total de la matriz energética del país. Con esta tendencia cuidaremos la Tierra mejor y aportaremos concretamente a detener el calentamiento global.

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