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Publicado el 04 de noviembre, 2019

Alejandro Alarcón: Demandas sociales y financiamiento

Economista Alejandro Alarcón

La expansión del gasto público puede suavizar los efectos sociales en el corto plazo, pero la sostenibilidad de este proceso depende crucialmente de que se generen mayores ingresos fiscales y capacidad de endeudamiento público. De lo contrario, los más pobres estarán peor de acuerdo a la evidencia empírica observada en decenas de países; varios de ellos hace años abandonaron el socialismo.

Alejandro Alarcón Economista
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Casi por dos semanas el país ha sido remecido por protestas sociales. La mayoría de ellas ha derivado en violencia y vandalismo, lo cual ha generado enormes costos en términos económicos, empezando por aquellas ligadas al saqueo, incendios y robos en miles de pequeños emprendimientos, que han perdido el esfuerzo de años.

En los momentos que escribo, estas víctimas inocentes de la violencia empiezan a despertar lentamente de la pesadilla y comienzan a volver a sus negocios con el temor que nuevamente sean sometidos al pillaje. También la sociedad, a través entidades privadas y el gobierno, comienza a reaccionar para prestar la ayuda necesaria a los pequeños emprendedores, de manera que obtengan los recursos necesarios para comenzar nuevamente y recuperar su capacidad de organización y sus esperanzas. Por su parte, el Presidente de la República, dada la situación del país, ha cancelado la APEC y COP25, lo que afecta la imagen de Chile y todos los proyectos de inversión ligados a las pymes por la realización de estos dos mega eventos internacionales. Más costos y menos oportunidades.

La Moneda ha indicado que la principal razón es la implementación a la brevedad de la llamada Agenda Social, la cual está conversando con los partidos de oposición democráticos, en relación a las urgencias en pensiones, salud, ingreso mínimo entre otros. La oposición que dialoga también ha puesto como prioridad otra urgencia, modificaciones a la Constitución que nos rige, mientras que la oposición de extrema izquierda busca la destitución de un presidente que fue elegido democráticamente y que contó con el apoyo por ende de su programa. Si efectivamente en estas prioridades la primeras son las urgencias sociales, y aunque no hay una unidad de propósitos en decenas de marchas convocadas en el país en las últimas dos semanas, el sentido común y varias encuestas indican que ésta es la primera demanda de la ciudadanía.

Esta crisis determinará si seguimos siendo objeto de atracción a ciudadanos de países pobres, o nosotros mismos comenzaremos a mirar otras latitudes donde poder trabajar y progresar.

Aprendí hace muchos años que todas las iniciativas de mayor gasto público, incluidas ciertamente aquellas ligadas a la Agenda Social; deben contar con financiamiento, que si no están respaldados por ingresos fiscales, deberán obligar al gobierno a endeudarse para acomodar estas necesidades. Por tanto, estaré atento no solo a las iniciativas, sino que también a cómo se van a financiar. Este proceso es muy importante para el futuro del país, reconociendo las legítimas demandas sociales. Es también importante calcular el impacto sobre el déficit fiscal, y por ende sobre la inversión, el crecimiento, la creación de empleos de buena calidad y de mejores salarios y bienestar para las familias chilenas. Asimismo, el gobierno deberá considerar en ese nuevo endeudamiento público el aumento del riesgo país y el acceso al crédito, debido a la inestabilidad política que se ha generado.

La expansión del gasto público puede suavizar los efectos sociales en el corto plazo, pero la sostenibilidad de este proceso depende crucialmente de que se generen mayores ingresos fiscales y capacidad de endeudamiento público. De lo contrario, los más pobres estarán peor de acuerdo a la evidencia empírica observada en decenas de países, varios de ellos hace años abandonaron el socialismo. No existe en la Tierra gobierno que bajo reglas populistas pueda solucionar los problemas de los más pobres sin generar miseria y muchas veces dictadura.

La gente huye de aquellos países por la miseria o por guerras y revoluciones. Frente a eso, decenas de países llamados ricos cada vez ponen más problemas a la inmigración de gente proveniente de países pobres. Esta crisis determinará si seguimos siendo objeto de atracción a ciudadanos de países pobres, o nosotros mismos comenzaremos a mirar otras latitudes donde poder trabajar y progresar.

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