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Publicado el 08 de octubre, 2018

Alejandro Alarcón: Chile y el pensamiento liberal

Economista Alejandro Alarcón
En los últimos años se ha desarrollado una fuerte crítica al modelo liberal debido a que en muchas oportunidades parece no resolver los problemas de las grandes mayorías. El gran desafío es cómo mantenemos y proyectamos hacia el futuro las ideas de libertad.
Alejandro Alarcón Economista
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Hace pocas semanas The Economist publicó una edición dedicada a celebrar los 175 años de su creación en la que incluyó una serie de artículos dedicados a lo que ese semanario inglés denominó el Manifiesto Liberal. Leyendo sus principios, pensaba en nuestro país y cómo esta verdadera filosofía de la vida cotidiana puede mejorar el bienestar de todos los chilenos. Al mismo tiempo, reflexionaba acerca de cómo el traslado de ésta a la economía y la política puede incentivar el progreso en Chile.

 

Pese a que el liberalismo ha estado detrás de la modernización de lo que hemos denominado los países de Occidente (Estados Unidos y Europa), es justo decir que en los últimos años se ha desarrollado una fuerte crítica debido a que en muchas oportunidades el modelo liberal parece no resolver los problemas de las grandes mayorías. La historia y las proyecciones futuras han demostrado que esa descalificación estaba equivocada y que además es posible hacer las correcciones necesarias para que la sociedad como un todo perciba los beneficios de un modelo liberal.

 

El progreso que la economía mundial ha mostrado desde la revolución industrial en los años de 1840 es evidente; la disminución de la pobreza marca registros inapelables: 80% de la población de entonces versus el 8% de hoy. Asimismo, este modelo ha sido complementado por la expansión de los derechos civiles de la población como también las instituciones que la democracia liberal desarrolló. Modelo liberal y democracia son complementos, no sustitutos. Todo esto gracias a la libertad que disfrutan las grandes mayorías para vivir, emprender, decidir y, en definitiva, hacer lo que creen que es lo mejor para los individuos y sus familias. El fascismo, comunismo, las dictaduras, han retrocedido. La apertura de los mercados y el libre comercio ha convertido a las sociedades occidentales en unas más prósperas que nunca y el liberalismo de Occidente se instaló y se esparció en el mundo, incluyendo Chile.

 

El gran desafío es cómo mantenemos y proyectamos hacia el futuro las ideas de libertad que se han desarrollado prácticamente en los últimos dos siglos a nivel mundial. Estoy convencido que estas ideas han ayudado y ayudarán a Chile a llegar a más ciudadanos, particularmente a través del impulso del crecimiento, la estabilidad fiscal, la expansión del suministro de bienes públicos, como educación, salud y previsión para los más débiles de manera que estén financiados y con un crecimiento per cápita que alcance los 30 mil dólares en los próximos años. De esta manera pueden transformar a Chile en un país desarrollado, donde las expectativas y esperanzas se conviertan finalmente en mejores niveles de vida para todos los chilenos, con apertura en los mercados, libre comercio e integración financiera al resto del mundo.

 

Los ataques en Chile contra el modelo liberal han sido persistentes y esto constituye el gran desafío para nuestro país. La votación alcanzada por el actual presidente el día de su elección es un indicador de que la gente quería cambios, pero lo que necesitan es percibir que el progreso también los alcanzará y, en definitiva, el bienestar de las familias aumentará.

 

FOTO: HANS SCOTT / AGENCIAUNO

 

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