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Publicado el 21 de octubre, 2019

Alejandro Alarcón: Argentina y el seductor canto del populismo

Economista Alejandro Alarcón

Las esperanzas del oficialismo para las elecciones de este domingo se aferran a dos situaciones. En primer lugar, la reacción de los votantes el día de la primera vuelta y, segundo, el temor a que el naufragio argentino se desate a partir del 27 de octubre.

Alejandro Alarcón Economista
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En La Odisea, el libro clásico de la mitología griega, su autor, Homero, nos relata el viaje épico de Ulises. En esta aventura y, frente a la amenaza de los seductores cantos de las sirenas, que enloquecían a los marinos con sus melodías, Ulises ordena a la tripulación taparse los oídos con cera, cosa que también él hace para evitar que el navío chocara contra las rocas en un desastre final.

Aunque esta poesía fue escrita en siglo VIII a.C., la he recordado en estos días en que nos preparamos para observar una elección presidencial en Argentina, la que será clave para el futuro de nuestros vecinos y también para Latinoamérica. Los seductores cantos del populismo me hacen pensar en las sirenas de Homero y me parece, dado el resultado de las primarias, que los argentinos no alcanzaron a taparse los oídos con cera. Por lo tanto, siguiendo la narración, su barco podría terminar destrozado en las rocas a partir del 27 de octubre, cuando se celebre la primera vuelta electoral.

La elección de Macri, hace cuatro años, fue el resultado de 17 años de kirchnerismo, con una expansión del gasto fiscal que terminó con Argentina sin acceso a los mercados de crédito, sin crecimiento, con una inflación galopante, con una moneda devaluada y, en definitiva, con más pobreza. Macri no pudo superar la dura tarea de ajustar la economía del país. Incluso, con el apoyo del FMI, tuvo serios problemas para evitar un proceso inflacionario producto de sucesivas devaluaciones adicionales y que finalmente han mantenido a Argentina en recesión durante los últimos dos años. Por lo tanto, lo que ocurrió en las primarias es simplemente la respuesta a ese fracaso; un duro voto de castigo.

Sin embargo, las actuales turbulencias financieras que aparecieron después de la contundente victoria de Fernández en las primarias reflejan la incertidumbre que enfrenta el país. Éstas se han intensificado con las declaraciones de los líderes kirchneristas, lo que ha obligado al gobierno a tomar medidas que estabilicen el dólar y que detengan el alza de la tasa de interés por el mayor riesgo país que ha sufrido el endeudamiento argentino en los mercados internacionales. Nuevamente los cantos de sirena están produciendo efectos tendientes a definir la elección a favor de Fernández, pero el veredicto de los mercados tiene el cambio en este momento en 60 pesos por dólar. Antes de las primarias estaba en 45 pesos por dólar y el valor de hoy ha sido sostenido con el uso de las últimas reservas que aún dispone la economía argentina.

Vamos a hacer un pronóstico. En las elecciones recientes en la provincia de Mendoza hubo un triunfo del oficialismo muy importante dado el estado de la coalición de gobierno después de las primarias, donde fue clave el número de votantes que acudió a las urnas, sustancialmente mayor que el que se había visto en las primarias. Entonces, las esperanzas del oficialismo se aferran a dos situaciones. En primer lugar, la reacción de los votantes el día de la primera vuelta y, segundo, el temor a que el naufragio argentino se desate a partir del 27 de octubre.

Existe un estrecho margen, a observar, entre un 45% de apoyo a Fernández y un 35% de apoyo a Macri. Si Fernández supera el 45% será el nuevo presidente de Argentina. Si no lo hace, y Macri obtiene más de 35%, aunque sea levemente por arriba de ese número, habrá balotaje y una segunda vuelta electoral durante noviembre. En ésta puede ganar cualquiera.

Lo lamentable de este episodio es que se repite el esquema de gobiernos populistas que destruyen las economías, sucedidos por gobiernos que tratan de ajustarlas, lo que finalmente les da oportunidad a los que la destruyeron a volver al poder. Aquellos, sin falta de pudor y olvidando todos los errores cometidos en sus respectivos periodos. En Argentina, por ejemplo, la fuerza de trabajo formal es de aproximadamente 12 millones de personas, de las cuales la mitad corresponde a empleos públicos, caracterizados por los famosos “ñoquis”, es decir, personas que se acercan a cobrar los 29 de cada mes sin trabajar ni un solo día.

Por lo tanto, los argentinos deben pensar muy bien por quién van a votar. Por alguien que cree en el sector privado, en el crecimiento, en la creación de riquezas para todos y en las esperanzas reales, o alguien que durante años, con ideas anacrónicas y con la expansión elefantiásica del tamaño del Estado los condena a vivir aislados, incrementando la pobreza que se ha desatado en ese país.

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