Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 11 abril, 2021

Alberto López-Hermida: Gestión del miedo y narrativa pandémica

Doctor en Comunicación. Consultor y profesor universitario Alberto López-Hermida

Del miedo hay que hablar con brutal transparencia, pero, seamos sinceros, los tecnócratas y expertos en ciencias duras no son muy duchos a la hora de querer hablar de emociones.

Alberto López-Hermida Doctor en Comunicación. Consultor y profesor universitario
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Las últimas semanas se ha hablado mucho, dentro y fuera del país, sobre el desempeño del gobierno chileno frente a la pandemia del Covid-19. El proceso de vacunación avanza a pie firme, pero, en contraposición, los contagios se han desatado. Se habla de triunfalismo, nula comunicación de riesgo y poca claridad y celeridad en el anuncio de decisiones, todos aspectos que, más que referirse al control propio y especializado de la pandemia, hacen alusión, en su mayoría, a aspectos comunicacionales.

Y es que el gobierno de Sebastián Piñera, una vez más, pareciera estar haciendo las cosas ciertamente bien, pero a la hora de comunicarlas echa por tierra la percepción que la ciudadanía nacional y extranjera tiene de su conducción pandémica. El Ejecutivo, desde lo estrictamente relacionado a la pandemia, parece estar enfrentándola correctamente, porque, seamos sinceros, nadie, al menos en occidente, lo está haciendo a la perfección y todo el mundo se está enfrentando a una segunda o tercera ola aún más violenta que la primera. No teníamos por qué ser la excepción y quien piense lo contrario peca de ingenuidad. El gobierno chileno no ha hecho nada brutalmente distinto a lo que se ha hecho en los igualmente desconcertados países que han decidido tomarse la pandemia en serio.

Sin embargo, comunicacionalmente es donde, una vez más, un gobierno de centro derecha falla estrepitosamente. El mismo Sebastián Piñera reconoce que se han cometido errores, mientras el subsecretario de Redes Asistenciales asume que “probablemente no hemos sido lo suficientemente claros (…) muchas veces por temor a alarmar a la población”. Y es que aquí reside la principal tara que, a más de un año iniciada la crisis, aún no se aborda con franqueza y profesionalismo.

La literatura y experiencia internacional indican que las crisis de esta envergadura deben ser tratadas de manera rápida, contundente y coherente. En Chile nada de eso se ha logrado a cabalidad.

La crisis de la pandemia es única y tiene características particulares que deben comprenderse. Es, probablemente, la primera gran crisis glocal que enfrentamos como humanidad. Situaciones de riesgo ha habido muchas, pero éstas suelen ser de carácter global o local. El coronavirus, en cambio, constituye una crisis cuyos efectos son tan variados, que afectan de manera global a la humanidad con características muy específicas y, a la vez, conmueve de forma inédita a gobiernos locales según la realidad social, económica y cultural de las comunidades. Hoy, no puede ser más certera la expresión de que la pandemia afecta a todos –global– y cada uno –local– de los miembros de la humanidad.

Además, la crisis del Covid-19 es acéfala, en cuanto no hay una contraparte concreta con la cual los gobiernos se puedan sentar a negociar. El virus no negocia y, con cada vez más rapidez, se transforma con nuevas cepas y linajes con características insospechadas.

Por último, otra de las características de esta crisis –y la más desatendida– es que conlleva grandes dosis de miedo. Miedo a contagiarse, miedo a morir, miedo a perder a un ser querido, miedo al desabastecimiento, miedo a la cesantía… miedo a la incertidumbre. Del miedo hay que hablar con brutal transparencia, pero, seamos sinceros, los tecnócratas y expertos en ciencias duras no son muy duchos a la hora de querer hablar de emociones. Menos del miedo. Urge que los asesores de La Moneda estudien y entiendan al miedo y el rol que este juega en las crisis.

Aquí no se trata de erradicar el miedo. Ya lo hicieron Inglaterra y Estados Unidos en su momento y lo sigue haciendo Brasil… y así están. Un mal entendido paternalismo –del que también se ha pecado en Chile– conlleva prontamente una falsa sensación de seguridad y exacerba la tan vociferada fatiga pandémica y todo lo que ello significa (desobediencia, clandestinidad e indignación).

Tampoco se trata de infundir el miedo. Desde luego ese sería un error monumental pues el país se paralizaría y la reacción de la ciudadanía sería, probablemente, agresiva, ante una sensación de supervivencia a cualquier precio.

El miedo debe gestionarse y ser administrado estratégicamente, con claridad, humidad y transparencia, entendido como un aliado en la comunicación gubernamental ante la pandemia.

Lo anterior conduce a la construcción de una narrativa desde el miedo que, insisto, no implica extirparlo ni exacerbarlo, sino que gestionarlo adecuadamente pues, como cualquier emoción, el miedo puede ser un gran catalizador de las decisiones de la autoridad. Alemania y Francia han sido un buen ejemplo en esto. Más allá de su manejo de la pandemia, comunicacionalmente han tenido un relato coherente al que se adscribe la mayoría de la población y que, incluso, ha permitido a ambos gobernantes pedir perdón por errores inevitables que se cometen y se seguirán cometiendo en esta crisis de nunca acabar.

Acá el escenario es muy distinto. Nuevamente la comunicación es el zapato chino de Sebastián Piñera y los suyos. Sin temor a equivocarme, en La Moneda jamás se ha hablado de gestión del miedo y de la construcción de una narrativa acorde a él.

Estamos en plena segunda ola. Y sí, probablemente vendrá una tercera y una cuarta. Las vacunas tendrán efecto, sin duda, pero van dirigidas más a mitigar la agresividad del virus y sus efectos duran unos pocos meses. El Covid-19 seguirá largamente entre nosotros. Hay, pues, tiempo y urgencia por construir, de una vez por todas, una narrativa que considere una gestión adecuada del miedo. Aún es el momento.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO
Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO