Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 10 de junio, 2017

Agua que no has de beber

La rotura de una cañería en el centro de esquí La Parva produjo un impacto medioambiental gigantesco, contaminando aguas subterráneas y suelos con parafina, y dejando a su paso componentes de muy lenta biodegradación.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El agua es uno de los elementos más fundamentales para el hombre. Sin ella, la vida en la Tierra sería imposible, no existiría nada, no funcionaría nada. Todos hemos sido testigos de cómo los cortes de agua han afectado a Santiago en distintas ocasiones, cerrando colegios, empresas, comercio y sobre todo hogares. Pero este martes 23 de mayo, el corte que se produjo fue aún más peligroso.

Luego de haberse roto una cañería en el centro de esquí La Parva, un derrame de cerca de 15 mil litros de parafina fue descubierto en las aguas del río Mapocho. Lamentablemente, el hidrocarburo, que ya llevaba dos días en el agua, fue detectado por los propios vecinos y no por aviso del mismo centro, lo que resulta absolutamente inaceptable por dos razones principalmente.

La primera es que a raíz de esta irresponsabilidad del recinto, no solamente nueve mil familias se vieron afectadas con el corte del suministro de agua, sino que también el entorno sufrió un impacto medioambiental gigantesco, contaminando aguas subterráneas con hidrocarburo, penetrando suelos y dejando a su paso componentes de muy lenta biodegradación, debido a la menor densidad que tienen en comparación con el agua. Esto, además de los altos riesgos que la parafina puede causar en la salud, como daños pulmonares, dermatitis e incluso problemas al sistema nervioso central en exposiciones prolongadas.

Por fortuna, la ingesta por la vía digestiva no produce daños mayores, pero aun así, un litro de combustible significa mil litros de agua contaminada; 15 mil litros de combustible por lo tanto, contaminan 15 millones de litros de agua. Por esa cantidad intoxicada, la multa que arriesga el centro por los cargos presentados por la Superintendencia de Electricidad es de $5.608 millones, una suma que podría sonar muy alta, pero que hay que tener en cuenta cuando se piensa en el peligro constante al que se someten las personas que viven o trabajan en dichas instalaciones.

La segunda razón, aunque con una línea más moral, es el hecho de que las empresas que manejan este tipo sustancias siguen evadiendo la enorme responsabilidad sanitaria que esas conllevan. Fallas como la falta de pruebas de hermeticidad de los tanques, que no fueron realizadas en ocho años desde la instalación de dichos recipientes; la falta de un registro diario de los volúmenes del combustible; el no contar con personal capacitado para la operación de combustibles líquidos ni con un prevencionista de riesgos, que son temas inadmisibles cuando de seguridad estamos hablando. En caso del centro de esquí La Parva, sin embargo, este punto se ha vuelto mucho más grave, ya que no sólo evitaron aquella responsabilidad, sino que además se falsificó documentación que certificaba fiscalizaciones, poniendo en la mira a las entidades dedicadas a cumplir estas labores.

Como dijo el superintendente Luis Ávila, ojalá que esto sirva de ejemplo a otras empresas que mantienen instalaciones de combustibles líquidos. Eso conlleva ciertos riesgos que sí se pueden minimizar y controlar siguiendo procedimientos que contempla la normativa existente, de la cual es necesario que nos informemos.

 

Gina Ocqueteau, socia fundadora de Crosscheck

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: