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Publicado el 30 de julio, 2015

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El alza del tipo de cambio se debe al buen desempeño de la economía norteamericana, la debilidad del crecimiento en China y los daños colaterales generados por la retroexcavadora y el programa de gobierno, y no a una suerte de conspiración diabólica.
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Por tercer día consecutivo, ayer el tipo de cambio cerró en 666 pesos. Algunos ven en esto algún tipo de señal diabólica, “el diablo está metiendo la cola en la economía chilena” comentaba un analista financiero ayer.

Lo cierto es que más allá de lo anecdótico de la cifra, el alza del tipo de cambio, que ya suma cerca de 42% desde mayo del 2013 cuando comenzó esta acelerada carrera alcista, está plenamente justificada. Por una parte la moneda norteamericana se ha apreciado casi un 20% en relación al promedio de las monedas de sus socios comerciales. De manera que la mitad de la explicación del aumento del tipo de cambio tiene que ver con el alza en el valor del dólar en el mundo. Otro tanto está relacionado con la caída en el precio del cobre. El metal rojo es la principal fuente de divisas de nuestro país y su precio ha caído desde aproximadamente 3,5 dólares por libra en abril del 2013 hasta niveles cercanos a 2,4 dólares la libra. Esta caída, junto a la de la mayoría de los llamados “commodities” o bienes básicos, se explica principalmente por la desaceleración de la economía china. Basado en la depreciación promedio que han tenido las monedas de las economías emergentes, muchas de ellas exportadoras de “commodities”, como la chilena, podríamos explicar otro 15% de aumento en el tipo de cambio.

Finalmente están los factores puramente domésticos. La incertidumbre generada por las reformas impulsadas por el actual gobierno, los pobres resultados económicos de nuestro país y las peores expectativas para el futuro inmediato, podrían explicar el 7% restante de alza en el tipo de cambio. Este último número parece un tanto bajo considerando el pesimismo reinante entre los inversionistas respecto a nuestra economía. Precisamente por ello es probable que las alzas en el precio del dólar no hayan terminado todavía.

Lo cierto es que a pesar del alza de más de 200 pesos en el precio del dólar en los últimos dos años, la competitividad de nuestras exportaciones no ha mejorado sustancialmente. Por un lado la inflación ha incrementado los costos de nuestras empresas y por otro lado varios de los países que son destinos de nuestras exportaciones han tenido devaluaciones iguales o mayores a la del peso chileno. De manera que a la hora de exportar a países como por ejemplo Brasil, Japón o la zona euro, lo ganado por el alza del dólar se pierde por la caída en el Real, el Yen y el Euro, respectivamente. Del 42% que ha subido el tipo de cambio, en promedio solo un 10% se ha transformado en mayor competitividad para nuestras exportaciones. Este número es ciertamente insuficiente para compensar el deterioro sufrido por nuestra economía en los últimos dos años.

De manera que la vertiginosa alza del tipo de cambio se debe al buen desempeño de la economía norteamericana, la debilidad del crecimiento en China y los daños colaterales generados por la retroexcavadora y el programa de gobierno, y no a una suerte de conspiración diabólica.

 

José Ramón Valente, Foro Líbero.

 

 

FOTO:NADIA PEREZ/AGENCIAUNO

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